Ganó Obama, ¿y ahora?

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Por Víctor Manuel Pérez Martínez
victor@vmperezm.com

El triunfo de Barack Obama repercutió en todo los países como un buen signo. Para los estadounidenses es la promesa de un cambio en la política interna. La crisis económica les afecta directamente, la pobreza es una realidad, la seguridad social requiere un sistema más justo, la delincuencia y el desempleo son aspectos cotidianos por los cuales la ciudadanía estadounidense se aventuró por un proyecto aparentemente innovador.

En el caso de los otros gobiernos, es una oportunidad para que las tensiones se reduzcan después de la política internacional de George W. Bush. Por otro lado, su imagen personal ha sido convertida en un icono del espíritu original americano, en el cual, la igualdad, la libertad y la idea de una nación democrática toma un nuevo matiz. Ahora bien, más allá de esta congratulación mundial por el presidente electo, y por el retiro de Bush de la Casa Blanca (no se que ha contentado más), hay que asumir algunas realidades para evitar las frustraciones; sin perder la esperanza de un posible cambio.

Precisamente fue la idea de un proyecto de cambio uno de los factores que catapultó a Obama a la Casa Blanca. Las promesas electorales estuvieron en ese contexto y las ratificó en su primer discurso como presidente electo. Pero, todos sabemos, que las promesas electorales en la mayoría de los casos quedan en el olvido cuando la realidad del poder forman parte de las decisiones cotidianas de un gobierno. Dicho de otra manera, tendremos que esperar hasta donde Obama pondrá en práctica su proyecto; cuáles serán los límites impuestos al nuevo presidente desde los sectores políticos y económicos; hasta dónde los compromisos adquiridos en la campaña electoral le pasaran factura.

Ser el presidente de una de las principales potencias económicas y mundiales no es una misión fácil de comprender. Si además, existe la tentación de ser un tipo de gobierno con las pretensiones de tener una omnipresencia en los asuntos extranjeros, aún más. Pero, también debemos añadir, que los enemigos políticos del gobierno estadounidense están alerta a sus decisiones; en especial con la lista dejada por el presidente saliente. Alerta también tendrá que estar Obama con respecto a la amenazas terroristas y mantener un equilibrio entre la protección de su país y el irrespeto por la autonomía de otras naciones.

Prometió un acercamiento hacia los gobiernos que han criticado a los Estados Unidos por su política intervencionista. Sin embargo, ¿hasta dónde será el acercamiento real de Obama hacia Cuba? En el caso de Venezuela, ¿podrán llegar Chávez y Obama a un entendimiento? No será una tarea fácil y solamente el tiempo será quien diga si realmente el sueño de unos Estados Unidos diferente puede lograrse.

14/11/2008 10:43 Autor: Víctor Manuel Pérez Martínez. #. Tema: Democracia.

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