¿OBAMA O MCCAIN?

Por Víctor Manuel Pérez Martínez
Las políticas en materia de relaciones internacionales del próximo presidente de los Estados Unidos influirán en todo el mundo; sin embargo, nos interesa la influencia que tendrán en nuestra región. No podemos obviar las relaciones comerciales de las empresas estadounidenses con las regiones del centro y del sur de América. En el ámbito de los negocios, es conveniente mantener y fortalecer los vínculos comerciales sin perder de vista la soberanía y la autodeterminación de nuestras naciones.
La mayoría de los gobiernos tienen clara la conveniencia de mantener buenas relaciones con los socios del norte pero, en el caso del Gobierno venezolano, ¿quién puede garantizar estas relaciones comerciales? Aunque el gobierno intenta proyectar una imagen reaccionaria las relaciones políticas y económicas con Estados Unidos son importantes para la economía nacional. ¿Es factible cambiar esta situación? Es probable, pero por los momentos a pesar de los insultos, de las amenazas y de la supuesta intención de romper las relaciones diplomáticas con la administración estadounidense, a Estados Unidos le interesa Venezuela y a Venezuela le interesa Estados Unidos. No es un debate ideológico, que no deja de ser importante; es un debate económico: seguir manteniendo la renta petrolera hasta que aparezcan mercados confiables a largo plazo.
La administración del presidente George Bush está finalizando. Sin pretender plantear un debate extremista, es una realidad que la política intervencionista de la Casa Blanca en los países latinoamericanos nos ha debilitado porque no tenemos estructuras democráticas sólidas, una integración regional confiable y una economía saludable. Por otra parte, el Gobierno de Venezuela basó su discurso político en un mensaje nacionalista irracional, conflictivo y arcaico para intentar mostrar una supuesta actitud de protesta contra los Estados Unidos. Descargan la responsabilidad de la pobreza a las políticas capitalistas, opinión que comparto en su justa medida, pero ocultan la responsabilidad de los gobiernos venezolanos, incluyendo el actual.
Hay notables diferencias entre el republicano John McCain y el demócrata Barack Obama. El primero propone una política más intervencionista y de rechazo a los gobiernos de izquierda. El segundo se arriesga a restablecer las relaciones en los temas de interés para su país. Barack Obama declaró estar dispuesto a crear espacios para el acercamiento con algunos de los gobiernos más críticos hacia los Estados Unidos. Si es elegido como presidente, y está dispuesto a mantener su propuesta, la nueva administración tendrá que negociar las siguientes preguntas: cómo, cuándo, dónde y bajo cuáles condiciones se realizaran estos acercamientos. Es de suponer que la exigencia básica será el respeto; en un segundo lugar, será la prioridad de profundizar en los sectores donde la ideología suele dejarse aparcada antes de entrar a las reuniones: la economía, el comercio, el petróleo.



