Por fin... ¿Hay prioridades?
Por Víctor Manuel Pérez Martínez
victor@vmperezm.com
En algunas oportunidades escuchar las intervenciones de los representantes del Gobierno y de la oposición, incluido Hugo Chávez, genera varias sensaciones contradictorias: asombro, molestia y vergüenza. Asombro porque todavía tengo la sensación que escucho planteamientos nunca antes imaginados; molestia, porque el engaño y la soberbia en algunos de sus mensajes es evidente; y, vergüenza, porque no nos merecemos políticos de estas características. Por otra parte, en las filas del Partido Socialista Unido de Venezuela, en los partidos de la oposición y en el sector independiente hay gerentes, profesionales, líderes y ciudadanos con la voluntad de cambiar las cosas; pero, faltan espacios de encuentro. Cuando esto ocurra las cosas comenzarán a cambiar en nuestro país.
En estos momentos quien tiene el poder manda y en un esquema militar las cosas funcionan de esa manera al igual que los discursos. No me refiero a las intervenciones cargadas de propaganda política enumerando los logros del modelo socialista o a los insultos, estratégicamente incluidos, refiriéndose a los Estados Unidos. Quiero concentrarme en el ejercicio elemental de la actividad de gobierno.
En una de las reuniones del Consejo de Ministros transmitida por Venezolana de Televisión (17-03-2009) el Ejecutivo utilizó el acostumbrado discurso paternalista de quien se siente amo y dueño de los designios de las personas y de quien asume la actitud de Mesías para solucionar todos los problemas, al mejor estilo de los viejos gobiernos. ¿Algo positivo? Afortunadamente, después de 10 años de revolución bolivariana se han percatado de la necesidad de médicos en los hospitales y que la prioridad del Ministerio de Sanidad es atender a los hospitales y no de su construcción. ¡Una idea genial! Otro descubrimiento del gobierno: la crisis puede afectar a Venezuela y es necesario establecer prioridades. ¿Es un avance? Esperemos que no tarden otros 10 años para comprender que el paso siguiente es escuchar más, hablar menos y hacer su trabajo: gobernar y actuar.
¿La quinta República terminó y estamos iniciando la sexta República? Entre otras cosas porque ahora tendremos prioridades en el gobierno; los presupuestos serán revisados para que se puedan realizar los proyectos aunque el barril de petróleo esté en 25 dólares, incluso en “cero”; reducir el gasto; prioridad para los proyectos sociales; incluso, es un gobierno para los trabajadores.
Sin embargo, ¿el Gobierno considera que tantas buenas intenciones las realizarán únicamente con aquellos que obedientemente dicen amén a sus directrices? Me niego a pensar que quienes apoyan al gobierno no sean valientes y asuman una actitud crítica exigiendo un mayor nivel y honestidad. Otra interpretación es que saben con certeza que el apoyo popular a Hugo Chávez no puede mantenerse únicamente con frases insultantes al neoliberalismo o a la oposición. Hay quienes pensamos que el gobierno de Hugo Chávez durará lo que tarde en surgir una oposición diferente a la actual, unida, democrática, renovada, con una visión de futuro, plural en ideas pero con objetivos comunes, con vocación social y un compromiso con el país más allá de las ideologías que tanto han dividido a los venezolanos.



