Educación ¿socialista?
Señalar que la educación en Venezuela está en crisis no es una novedad. Ocurría antes de la quinta república y sigue estando en crisis con la revolución bolivariana. Quizás, algunos hemos tenido la suerte de estar con docentes que se preocupaban por ofrecernos sus conocimientos, sus experiencias y sus testimonios; pero eso no ocurre en todos los casos. ¿Las razones? Pueden enumerarse varias, desde la ausencia de un sueldo digno hasta la falta de proyectos educativos que respondan a un proyecto de país.
La educación socialista que está por imponerse en el país, aunque en algunos de sus principios de carácter social podamos coincidir, no responde a un proyecto de país moderno y acorde con los tiempos que corren y aquellos por venir. Simplemente responderán a la necesidad de adoctrinar a quienes serán los futuros votantes, permitiendo mantener el sistema revolucionario, es decir, perpetuar a Hugo Chávez, bajo la apariencia de elecciones populares, en el poder. Tendrán que pasar algunos años para que los futuros jóvenes comprendan que no toda la revolución bolivariana era bonita.
Pero, quien asume el poder en nuestro país es quien impone las leyes. No tenemos una Asamblea Nacional plural. Debemos asumir que tendremos educación “socialista” al estilo del presidente. Si realmente algunos de los principios socialistas llegaran a ser parte de la educación no deberíamos tener en los próximos años el sistema de gobierno que tenemos. Pero ¿será realmente una educación basada en los principios del socialismo? Todo parece indicar que no.
En estos momentos, solamente es la familia quien puede ofrecer un espacio de equilibrio entre las informaciones que los niños y jóvenes van a recibir de las posturas radicales que están presentes en el país. Es probable que el propio sistema pretenda descalificar la educación ofrecida por los padres o por quienes pretendan contradecirle. Es necesario un equilibrio que le permita a los niños y jóvenes vivir plenamente su edad; sin tener que asumir el rol de marionetas del proceso revolucionario o de la oposición. La dignidad la tenemos que sembrar en el hogar si queremos que el futuro de nuestros jóvenes sea diferente.
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