Cuando votar vale la pena
El acto de votar en las elecciones suele considerarse, por un porcentaje importante de ciudadanos, como una actividad sin sentido porque el hecho de votar "no cambiará las cosas". Signo de esta situación es la gran abstención a la cual estamos acostumbrados los venezolanos en los procesos electorales. Por eso, hay quienes piensan, que los abstencionistas son realmente los que eligen a un candidato. En síntesis, hay la sensación que votar no es importante.
Afortunadamente han ocurrido algunos procesos electorales en el mundo que nos permitiría afirmar que este pensamiento no es del todo cierto. Votar es importante y puede generar cambios en una sociedad. Pero, hay que votar. Un ejemplo reciente fueron las elecciones legislativas de los Estados Unidos, en donde el sector opositor al presidente George W. Bush, representado por los demócratas, obtuvo el control del Congreso y del Senado. El nuevo panorama político ha obligado a Bush a replantearse su política interna y externa, entre ellas, la guerra contra Irak. No fue ni la presión de la ONU, ni los insultos de Hugo Chávez o el antiimperialismo de Fidel Castro quien lo obligó a replantear su política. La sociedad norteamericana ejerció su derecho a votar para producir cambios. Antes de estas elecciones ocurría algo similar en Italia cuando Romano Prodi logró el triunfo ante, el supuestamente victorioso, Silvio Berlusconi, en uno de los procesos electorales donde se registró una participación del alrededor del 83% de los votantes italianos.
El próximo mes de diciembre los venezolanos tenemos la opción de asumir nuestro derecho al voto. Está claro que solamente hay dos candidatos que capitalizan el interés de los votantes y de ellos saldrá el próximo presidente del país. Lamentablemente el no asistir a votar implica que los sectores políticamente organizados movilicen la mayor cantidad de participantes posibles. Pero, no podemos estar ausentes.
¿Qué pasa si no asistimos a las votaciones? La abstención será considerada, por una parte, como la confirmación de su triunfo, por la otra como la manipulación a través del miedo para no ir a votar, y otros, a la comodidad de los venezolanos de no estar presente en el proceso electoral. No será el reflejo, muy probable de un alto porcentaje de abstencionista: No queremos votar por ninguna de las dos opciones. No tenemos votos en blanco como en otros países, lo que sería un ejemplo de madurez democrática. ¿Qué ocurriría si un alto porcentaje de votantes votara blanco (equivalente al nulo de hoy)?. Lo importante es, al margen de la visión que cada quien tenga de su país ir a votar y hacer presente su opinión, su respaldo o su reclamo en el proceso electoral.
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