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¡Firmes!
Por Víctor Manuel Pérez Martínez / victor@vmperezm.com
¡Firmes! Al buen estilo militar bolivariano, los venezolanos no tenemos otra opción en un autoritarismo enmascarado con una democracia al estilo de Hugo Chávez y su equipo de gobierno. Obviamente, gracias a una oposición que sueña todavía en retomar el poder a cualquier precio. ¿Delante de quién nos ponemos firmes, presentamos armas y mantenemos la línea recta? Por lo pronto, y considerando que los militares son quienes tienen las armas y el poder, ¿a quién presentaría usted las armas?
La “Ley orgánica de la Fuerza Armada Nacional y Bolivariana” y la “Ley de Conscripción y Alistamiento Militar” (texto que deberíamos leer en su totalidad) nos dejan poca opciones de maniobra a quienes defendemos la paz y la convivencia ciudadana alejada de los regímenes militares que tanto daño han hecho a nuestros países latinoamericanos. Es utópico pensar que en un país se creen milicias y se fortalezcan las fuerzas militares por razones de paz. Organizar milicias y otorgarles más poderes y recursos legales o económicos a las instancias militares es para tener capacidad de respuesta ante un conflicto. ¿Es que vamos a seguir el estilo de discurso promulgado por algunas administraciones de la Casa Blanca? Los países se arman para una guerra; no para buscar la paz.
Ahora bien, si en Venezuela no hay indicios de ningún tipo de conflicto bélico, excepto aquellos en los cuales el gobierno venezolano sueña, ¿por qué debemos rescatar el servicio militar obligatorio, crear milicias y mantener a los ciudadanos controlados con respecto a su participación o no en una estructura militar? La esperanza es que no deje de ser una forma de intimidación hacia los venezolanos como estrategia electoral; quizás una forma muy sutil de controlar el grado de aceptación hacia la revolución bolivariana. Si estas no fueran las razones, ¿estaremos cerca de una invasión o será nuestro gobierno el causante de la misma? Es difícil entender entre quienes apoyan al presidente Hugo Chávez y a su gobierno, que defiendan un sistema político que pretende con más insistencia controlarnos la vida. Estamos hipotecando la paz y la vida de las futuras generaciones en proyectos absurdos que están beneficiando únicamente a quienes están en el poder. Tenemos un gobierno que desea la confrontación, la guerra y la defensa de unos principios a cualquier precio; pero, con el agravante que esos principios ni los defienden, ni los asumen, ni los respetan aquellos que dicen defenderlos.
El negocio de la guerra es muy lucrativo para quienes la dirigen. Los conflictos solamente benefician a quienes controlan el poder. La historia nos dice que las secuelas de los conflictos armados, la violencia y la muerte no ayudan a la humanidad ni a las ideas. Un debate es la defensa de la soberanía y otra cosa es jugar a exponer nuestra soberanía y la vida de nuestros ciudadanos. El uniforme y el mundo militar son apetecibles, cautivantes y atrayentes. Pero, los conflictos armados son otra cosa.
¿Cambio en el Gobierno?
Por Víctor Manuel Pérez Martínez
El término reestructurar significa modificar y creo no equivocarme al señalar, que el objetivo de una modificación es con la finalidad de evaluar, planificar y alcanzar los objetivos no logrados o plantearse otros más adecuados. Es decir, la reestructuración de un gobierno tiene que ser coherente con las necesidades y exigencias de un momento determinado. Si el presidente de un gobierno tiene que hacer cambios en sus ministros es porque tiene un proyecto. Por eso, ¿cuáles son los objetivos del gobierno? Un nuevo equipo u estructura con criterios más gerenciales y enfocados a una visión de gestión democrática es inviable en la mentalidad del presidente. Es obvio, hay un interés político que prevalece por encima de las necesidades reales de los ciudadanos. Al menos esa es mi interpretación de sus palabras: "Hemos comenzado una reestructuración del Gobierno para darle mayor cohesión y convertir al Consejo de Ministros en un ente político, no meramente administrativo". Personalmente, prefiero un ente con un proyecto democrático de país que busque soluciones efectivas y permanentes a los problemas de los venezolanos.
Una estructura de gobierno más burocrático, con seis vicepresidentes, un Consejo Presidencial de Ministros, un Secretario Permanente del Consejo de Ministros, un Consejo de Mesa. Estupendo, hay una nueva estructura con personas seguramente conocidas por el apoyo reverencial hacia la figura de Hugo Chávez. ¿Quién de ellos le diría “no” a alguna de sus ideas? Pero, ¿y los equipos de profesionales, técnicos e investigadores para solucionar los problemas de los ciudadanos? ¿La estrategia para supervisar los cargos públicos para reducir la corrupción? ¿Conocer los gastos de los representantes de los ciudadanos? Se nos olvidaba que tendremos un relanzamiento de las misiones sociales. Estupendo porque, en definitiva, los más necesitados recibirán algunos de los recursos que están sobrando de la cantidad inmensa que se reparten en los círculos vinculados con el poder. Nos olvidamos que el dinero destinado a estos proyectos no es un regalo del gobierno; es el derecho de los ciudadanos menos favorecidos. Una obligación del gobierno de administrar con transparencia los impuestos y recursos de los venezolanos.
Pero, mientras seguimos en campaña electoral (oposición-gobierno), no hay interés en ofrecer una educación que genere una actitud crítica ante el gobierno y los sectores políticos. Es fundamental seguir inculcando una ideología al estilo del presidente en las futuras generaciones. ¡Es estupendo hablar de socialismo con todos nuestros impuestos y recursos a disposición de quienes tienen el poder! ¿Quién dejaría de ser socialista teniendo tantos recursos, influencia y poder?
Uribe vs Chávez
Por Víctor Manuel Pérez Martínez / victor@vmperezm.com
Es evidente que las relaciones entre Álvaro Uribe y Hugo Chávez no son cordiales. Al menos parecen una montaña rusa: nunca se sabe si están en subida o en bajada. En cualquier caso, los gobiernos que representan no comparten los mismos ideales; pero, los ciudadanos queremos paz, seguridad y trabajo, no discusiones ideológicas sobre temas que deberían resolverse a la altura de los pueblos que los eligieron. En fin… son cosas de la política.
La guerrilla es uno de los problemas con los cuales Colombia debe convivir. Desde Venezuela no parece que tengamos conciencia de que también es un problema de los venezolanos, por la cantidad de kilómetros de frontera que compartimos. Es preocupante la guerrilla; pero, se agrava, cuando los dos gobiernos no son capaces de elaborar estrategias comunes para enfrentar a los grupos guerrilleros. Es decir, prefieren la diplomacia del micrófono antes de reunirse privadamente para aportar soluciones concretas.
El Gobierno de Venezuela reclama la posible instalación de bases estadounidenses en territorio colombiano; pero, ¿cuándo podríamos pensar en una fuerza militar integrada por los países de América Latina para cumplir con el objetivo de erradicar la guerrilla o el narcotráfico? Es posible, que a pesar de los discursos de integración, los propios gobiernos de América Latina no confíen plenamente uno del otro; al menos, no al nivel para organizar una fuerza de seguridad eficaz.
El hecho de que existan armas incautadas a la guerrilla colombiana provenientes de Venezuela es preocupante; pero, desde una perspectiva estratégica, Venezuela es un país fronterizo y hay cierta lógica de que los guerrilleros busquen obtener armas por esta vía. La gravedad del hecho, desde mi perspectiva, es que el Gobierno colombiano no realizara un acercamiento diplomático previo y gestionara con las autoridades venezolanas las investigaciones relacionadas con el caso. El hecho era una oportunidad para crear una comisión de investigación entre los dos países y ubicar responsables: ¿es tan ilógica la idea?
Al margen de este debate, ¿era indispensable romper las relaciones con el gobierno de Colombia? ¿Dónde están las estrategias de la diplomacia moderna para solucionar los conflictos entre los gobiernos? El tema de la guerrilla y de las relaciones Colombia-Venezuela es delicado y lo que menos le conviene a ambos países es distanciarse por falta de voluntad política y de visión de los problemas que les afectan.
No es el momento de discutir interpretaciones sobre la presencia estadounidense y de sus supuestos planes de invasión. La realidad es que la guerrilla está entre los dos países, existen armas que se están vendiendo y el narcotráfico es un elemento clave en este contexto. La esperanza es que mientras ambos presidentes se enfrentan para defender una idea, existan en otros niveles autoridades, funcionarios y militares que estén buscando estrategias conjuntas para enfrentar a los guerrilleros, investigar los hechos ocurridos y elaborar planes de seguridad que permitan minimizar la actividad guerrillera en ambos países, especialmente en la frontera.
Por fin... ¿Hay prioridades?
Por Víctor Manuel Pérez Martínez
victor@vmperezm.com
En algunas oportunidades escuchar las intervenciones de los representantes del Gobierno y de la oposición, incluido Hugo Chávez, genera varias sensaciones contradictorias: asombro, molestia y vergüenza. Asombro porque todavía tengo la sensación que escucho planteamientos nunca antes imaginados; molestia, porque el engaño y la soberbia en algunos de sus mensajes es evidente; y, vergüenza, porque no nos merecemos políticos de estas características. Por otra parte, en las filas del Partido Socialista Unido de Venezuela, en los partidos de la oposición y en el sector independiente hay gerentes, profesionales, líderes y ciudadanos con la voluntad de cambiar las cosas; pero, faltan espacios de encuentro. Cuando esto ocurra las cosas comenzarán a cambiar en nuestro país.
En estos momentos quien tiene el poder manda y en un esquema militar las cosas funcionan de esa manera al igual que los discursos. No me refiero a las intervenciones cargadas de propaganda política enumerando los logros del modelo socialista o a los insultos, estratégicamente incluidos, refiriéndose a los Estados Unidos. Quiero concentrarme en el ejercicio elemental de la actividad de gobierno.
En una de las reuniones del Consejo de Ministros transmitida por Venezolana de Televisión (17-03-2009) el Ejecutivo utilizó el acostumbrado discurso paternalista de quien se siente amo y dueño de los designios de las personas y de quien asume la actitud de Mesías para solucionar todos los problemas, al mejor estilo de los viejos gobiernos. ¿Algo positivo? Afortunadamente, después de 10 años de revolución bolivariana se han percatado de la necesidad de médicos en los hospitales y que la prioridad del Ministerio de Sanidad es atender a los hospitales y no de su construcción. ¡Una idea genial! Otro descubrimiento del gobierno: la crisis puede afectar a Venezuela y es necesario establecer prioridades. ¿Es un avance? Esperemos que no tarden otros 10 años para comprender que el paso siguiente es escuchar más, hablar menos y hacer su trabajo: gobernar y actuar.
¿La quinta República terminó y estamos iniciando la sexta República? Entre otras cosas porque ahora tendremos prioridades en el gobierno; los presupuestos serán revisados para que se puedan realizar los proyectos aunque el barril de petróleo esté en 25 dólares, incluso en “cero”; reducir el gasto; prioridad para los proyectos sociales; incluso, es un gobierno para los trabajadores.
Sin embargo, ¿el Gobierno considera que tantas buenas intenciones las realizarán únicamente con aquellos que obedientemente dicen amén a sus directrices? Me niego a pensar que quienes apoyan al gobierno no sean valientes y asuman una actitud crítica exigiendo un mayor nivel y honestidad. Otra interpretación es que saben con certeza que el apoyo popular a Hugo Chávez no puede mantenerse únicamente con frases insultantes al neoliberalismo o a la oposición. Hay quienes pensamos que el gobierno de Hugo Chávez durará lo que tarde en surgir una oposición diferente a la actual, unida, democrática, renovada, con una visión de futuro, plural en ideas pero con objetivos comunes, con vocación social y un compromiso con el país más allá de las ideologías que tanto han dividido a los venezolanos.
Sobre la venta del Banco de Venezuela
Hay varias opiniones sobre la estrategia del gobierno venezolano de nacionalizar las empresas de algunos sectores económicos en el país. Las posturas son divergentes porque, en definitiva, pueden partir de razones ideológicamente fundamentadas. El otro ámbito del debate es la conveniencia y la cacapacidad de gerencia de la administración pública en estos sectores.
Algunos puntos de vistas se recogen en los siguientes artículos con respecto al caso del Banco de Venezuela perteneciente al Grupo Santander:
¿A quién callará Hugo Chávez?
Las amenazas del presidente Hugo Chávez en contra de las empresas norteamericanas y europeas radicadas en el país no dejan de ser una estrategia demagógica por tratar de convencer a la población venezolana de su poder. Por otra parte, permite ser el foco de atención de los medios de comunicación social nacionales e internacionales. Algo similar ocurre con el viaje que tiene planificado. Todos los medios están alertas al posible encuentro de Hugo Chávez con el Rey de España: ¿lo mandará a callar? Pero, en este gran show político, propio de los tiempos actuales, debe haber espacios para una mayor reflexión.
En resumen, el discurso demagógico del presidente venezolano es básicamente conflictivo con la intención de ganar presencia en la opinión pública; en especial, cuando nos acercamos a un proceso electoral en el cual debe lograr colocar a sus seguidores incondicionales del Partido Socialista Unido de Venezuela en las elecciones regionales de este año. Esta estrategia le garantizaría fortaleza política en los próximos años. Por otra parte, proyectar la revolución bolivariana (con las estadísticas del gobierno) es útil para convencer a los inversores, en especial aquellos con los cuales se pueden hacer negocios. En definitiva, en un esquema de libre mercado, a las empresas les interesa los números en positivo; es decir, si hay que decir “si señor presidente, Usted es el mejor” para introducirse en el mercado venezolano, ¿cuál es el problema?
¿Cuál sería la situación del país si las empresas norteamericanas y europeas decidieran cerrar sus oficinas en el país? ¿Cuál sería la respuesta del presidente si los empresarios extranjeros clausuraran sus comercios? ¿Tiene el gobierno revolucionario la capacidad humana y técnica de responder a una situación con esas características? El gobierno actual es consciente de su capacidad de controlar algunos aspectos de la diplomacia internacional por el precio del petróleo. En definitiva, es un recurso estratégico; pero, no es una condición única para que otros países se rindan a las pretensiones presidenciales. Sin embargo, cuando se habla de dinero, hasta las posturas más opuestas buscan espacios para negociar. El lenguaje del comercio es la rentabilidad, no son la pobreza ni los derechos humanos. Ese es un problema político.
La crítica a la gestión presidencial de Hugo Chávez no es una defensa a ultranza de las políticas expansionistas y muy lucrativas de algunas empresas multinacionales. Sin embargo, la finalidad de un gobierno democrático es gestionar un ambiente estable en lo político, económico y social en beneficio de los intereses de los venezolanos y de quienes invierten en el país. ¿Si las empresas norteamericanas y europeas son tan maléficas como señala la revolución bolivariana porque durante el período de Hugo Chávez han seguido en el país? ¿Los partidarios del presidente no se hacen esas preguntas? Probablemente crean que el presidente expulsará a los invasores. Por lo pronto, sigamos en la frecuencia revolucionaria: ¿Hugo Chávez mandará callar al Rey?
¿Por quién vamos a luchar?
La realidad es que el gobierno de Colombia cometió un error de diplomacia internacional cuando incurrió en territorio ecuatoriano. Obviar la molestia del gobierno de Ecuador es no reconocer su soberanía sobre su territorio. No se justifica la incursión del ejército colombiano bajo la excusa de capturar a miembros de la FARC. Sin embargo, más allá del hecho hay una realidad: no hay acuerdos sólidos entre ambos países para reducir a la guerrilla. Y si hablamos de Venezuela, el gobierno actual niega que las FARC sean un movimiento terrorista. La situación de Colombia no es fácil: tiene una guerrilla interna y además, dos países fronterizos se niegan a combatirla.
En toda guerra hay países enfrentados; pero, en principio, debe haber una causa por la cual luchar. ¿Cuál es la causa del gobierno de Venezuela para declararle la guerra a Colombia? Hasta donde sabemos Colombia no está realizando ningún tipo de reclamación territorial, tampoco creo que tenga previsto invadir algún pueblo fronterizo y el tema del golfo no está en el debate actualmente. Esperemos que el gobierno de Hugo Chávez no considere que la causa justa de la guerra sea defender a los miembros de las FARC… El ejército venezolano a quien defendería: a los venezolanos, a los ecuatorianos o a los miembros de la FARC.
El interés de la guerra en Hugo Chávez es una cortina de humo, muy oportuna, para desviar la atención de la sociedad venezolana. En especial, la de sus seguidores. Una guerra actualmente le permitiría buscar elementos que justifiquen su permanencia en el poder. Es una estrategia ideal para quien no tiene más argumento que el abuso del poder y la utilización de los recursos para ideologizar al pueblo.
Estoy seguro que los suramericanos no queremos ver morir a nuestros hijos, hermanos y amigos en una guerra; y mucho menos, defendiendo los valores terroristas de la FARC.
Nos quieren vender una guerra
La incapacidad del gobierno de Venezuela de solucionar los problemas de Hugo Chávez con el gobierno colombiano es tan grave que son capaces de motivar una guerra antes que sentarse a negociar. Reitero que es un conflicto personal, porque ¿los venezolanos, o los colombianos, estamos dispuestos a una guerra? ¿Cuál es la causa? Por lo pronto el único argumento son las ansias del poder, por el poder, de Hugo Chávez. Sin contar, el apoyo de Daniel Ortega, ¿quizás de Fidel Castro?, a cambio de petróleo barato. Me niego a pensar, aunque todo es posible (incluso lo imposible), que haya sido otra de las condiciones de las FARC. ¿En que bando estarían las FARC? ¿Actuarían desde Venezuela?
Sin embargo, también es una buena estrategia para seguir en el poder y buscar argumentos para que se apruebe una hipotética reelección. Un conflicto en los próximos años requeriría de su permanencia en el poder. ¿Quizás decida ir al frente? No es probable, en el frente estarán los jóvenes venezolanos derramando su sangre y la nuestros hermanos colombianos. Pero, además, sembrar odio entre pueblos hermanos para establecer la base de futuras acciones terroristas. ¿Qué podemos pensar de un político que defiende a las FARC?
Los venezolanos debemos asumir con más responsabilidad el destino político de nuestro país. No hay argumentos políticos, ni revolucionarios y mucho menos socialistas en el discurso de Hugo Chávez y de su gobierno. Es el momento de cambios radicales, por la vía democrática, que permitan establecer límites a las ansias imperialistas y expansionistas del presidente. No quiero el imperialismo norteamericano; pero tampoco el imperialismo, disfrazado de socialismo y revolución, pregonado por el presidente.
Es el momento de reaccionar y las instituciones democráticas del país deberían asumir su responsabilidad ante la nación. ¿Es tan fuerte políticamente Hugo Chávez que las estructuras democráticas de Venezuela no pueden hacerle un llamado de alerta y exigirle límites a su discurso inconstitucional? ¿Quién es Hugo Chávez para amenazar, en nombre de todos los venezolanos, a los países que no comparten su sueño de ser el heredero de Simón Bolívar; por supuesto, a su estilo?
Aunque no compartamos sus ideas Hugo Chávez es el presidente del país; sin embargo, el no está asumiendo su responsabilidad ante la realidad social, económica y política de Venezuela. Son las instituciones democráticas, establecidas por la constitución, quienes deben demostrar su legitimidad ante quien pretende manipularlos. Nos negamos muchos venezolanos a creer que el poder legislativo o el poder judicial, o los otros poderes, no tengan capacidad de autonomía para establecer límites al poder ejecutivo.
3R por 3T
Las denominadas 3R (revisión, rectificación y reimpulso) como estrategia del presidente y del proceso revolucionario para el 2008 deberían ser cambiadas por las 3T: Trabajo, trabajo y más trabajo. Las 3R puede ser una estrategia partidista de quienes apoyan la revolución; pero, el trabajo que el gobierno debe asumir con seriedad en los diversos sectores del país es, además de una estrategia que le compete por obligación, una buena opción para que todos los venezolanos nos veamos beneficiado en nuestros derechos. Es decir, hablar menos y actuar más.
El gobierno tiene más que datos, experiencias y testimonios de las debilidades y amenazas de los últimos años. ¿Necesitan más errores para darse cuenta? Esperemos que no, porque cada vez afectan más a los ciudadanos, y en especial, a los que han confiado, y confían, en un llamado proceso revolucionario. Con sus excepciones puntuales las cuales han sido exitosas. Personalmente no me causa extrañeza el llamado a la reconciliación del presidente y menos la estrategia de reducir el nivel de conflicto en el discurso público. Cada vez que la situación ha sido compleja, para el gobierno, apelan a los sentimientos y asumen una actitud de “víctima”.
El gobierno debe comprender, y en concreto los de más alto nivel (no exclusivamente Hugo Chávez), que Venezuela requiere de un gobierno responsable, coherente y eficiente. Tarde o temprano, por la vía democrática, el pueblo sabrá castigar a quienes no han asumido con responsabilidad su papel político. Sin embargo, la situación actual, ha implicado una paralización del desarrollo global del país, en comparación con las expectativas previstas a la llegada de Hugo Chávez al poder.
El año 2007 culminó con hechos que han debilitado al gobierno: existe pobreza, no hay un sistema de sanidad eficiente, hay delincuencia, el referendum para la reforma constitucional impidió la reforma propuesta por el presidente, imprudencia en las relaciones internacionales, y para terminar, la manipulación de la FARC. ¿Qué más necesita el gobierno para entender que el rumbo debe ser reorientado? ¿Qué más necesita la oposición para proponer uno nuevo?
Educación ¿socialista?
Señalar que la educación en Venezuela está en crisis no es una novedad. Ocurría antes de la quinta república y sigue estando en crisis con la revolución bolivariana. Quizás, algunos hemos tenido la suerte de estar con docentes que se preocupaban por ofrecernos sus conocimientos, sus experiencias y sus testimonios; pero eso no ocurre en todos los casos. ¿Las razones? Pueden enumerarse varias, desde la ausencia de un sueldo digno hasta la falta de proyectos educativos que respondan a un proyecto de país.
La educación socialista que está por imponerse en el país, aunque en algunos de sus principios de carácter social podamos coincidir, no responde a un proyecto de país moderno y acorde con los tiempos que corren y aquellos por venir. Simplemente responderán a la necesidad de adoctrinar a quienes serán los futuros votantes, permitiendo mantener el sistema revolucionario, es decir, perpetuar a Hugo Chávez, bajo la apariencia de elecciones populares, en el poder. Tendrán que pasar algunos años para que los futuros jóvenes comprendan que no toda la revolución bolivariana era bonita.
Pero, quien asume el poder en nuestro país es quien impone las leyes. No tenemos una Asamblea Nacional plural. Debemos asumir que tendremos educación “socialista” al estilo del presidente. Si realmente algunos de los principios socialistas llegaran a ser parte de la educación no deberíamos tener en los próximos años el sistema de gobierno que tenemos. Pero ¿será realmente una educación basada en los principios del socialismo? Todo parece indicar que no.
En estos momentos, solamente es la familia quien puede ofrecer un espacio de equilibrio entre las informaciones que los niños y jóvenes van a recibir de las posturas radicales que están presentes en el país. Es probable que el propio sistema pretenda descalificar la educación ofrecida por los padres o por quienes pretendan contradecirle. Es necesario un equilibrio que le permita a los niños y jóvenes vivir plenamente su edad; sin tener que asumir el rol de marionetas del proceso revolucionario o de la oposición. La dignidad la tenemos que sembrar en el hogar si queremos que el futuro de nuestros jóvenes sea diferente.
Chávez y Bush

Las visitas que ha realizado George W. Bush a los países latinoamericanos son un signo de que Estados Unidos sigue y seguirá siendo un referente y un socio económico importante para la región. Entrar en una discusión ideológica es cerrar posibilidades de negocios y de desarrollo para los pueblos. El tema de la influencia ideológica y de las acciones negativas del neoliberalismo no se soluciona por la vía del enfrentamiento verbal sino por acciones concretas en beneficio de la sociedad.
Mientras los países visitados por el presidente norteamericano estudian estrategias para negociar con los Estados Unidos, sin dejar a un lado sus intereses y sin generar situaciones conflictivas, Hugo Chávez se ha empeñado en constituirse en un líder antinorteamericano dejando a un lado los intereses nacionales. ¿En dónde están los intereses de Venezuela?
El socialismo del siglo XXI, en el cual debemos profundizar según la revolución bolivariana, no creo que considere un enfrentamiento constante con otros modelos políticos o económicos. ¿Puede haber socialismo del siglo XXI sin la inversión privada? ¿Tienen los demás países que asumir nuestro modelo para que sean amigos y permitan relaciones no conflictivas? El socialismo del siglo XXI ¿obliga a todos a decir "amén" a las ideas de Hugo Chávez?
América Latina siempre se ha caracterizado por ser una sociedad religiosa, en donde la fe es importante. La idea revolucionaria es para un sector importante una cuestión de fe, y una creencia puede ser asumida como una realidad y puede traer confusiones. El manejo de los símbolos políticos en Hugo Chávez pueden hacer del socialismo del siglo XXI una religión más que un sistema político que debe constituirse en un sistema que permita el desarrollo de Venezuela. Esta nueva propuesta debe surgir de la crítica pero también del respeto hacia los demás.
Cuando votar vale la pena

El acto de votar en las elecciones suele considerarse, por un porcentaje importante de ciudadanos, como una actividad sin sentido porque el hecho de votar "no cambiará las cosas". Signo de esta situación es la gran abstención a la cual estamos acostumbrados los venezolanos en los procesos electorales. Por eso, hay quienes piensan, que los abstencionistas son realmente los que eligen a un candidato. En síntesis, hay la sensación que votar no es importante.
Afortunadamente han ocurrido algunos procesos electorales en el mundo que nos permitiría afirmar que este pensamiento no es del todo cierto. Votar es importante y puede generar cambios en una sociedad. Pero, hay que votar. Un ejemplo reciente fueron las elecciones legislativas de los Estados Unidos, en donde el sector opositor al presidente George W. Bush, representado por los demócratas, obtuvo el control del Congreso y del Senado. El nuevo panorama político ha obligado a Bush a replantearse su política interna y externa, entre ellas, la guerra contra Irak. No fue ni la presión de la ONU, ni los insultos de Hugo Chávez o el antiimperialismo de Fidel Castro quien lo obligó a replantear su política. La sociedad norteamericana ejerció su derecho a votar para producir cambios. Antes de estas elecciones ocurría algo similar en Italia cuando Romano Prodi logró el triunfo ante, el supuestamente victorioso, Silvio Berlusconi, en uno de los procesos electorales donde se registró una participación del alrededor del 83% de los votantes italianos.
El próximo mes de diciembre los venezolanos tenemos la opción de asumir nuestro derecho al voto. Está claro que solamente hay dos candidatos que capitalizan el interés de los votantes y de ellos saldrá el próximo presidente del país. Lamentablemente el no asistir a votar implica que los sectores políticamente organizados movilicen la mayor cantidad de participantes posibles. Pero, no podemos estar ausentes.
¿Qué pasa si no asistimos a las votaciones? La abstención será considerada, por una parte, como la confirmación de su triunfo, por la otra como la manipulación a través del miedo para no ir a votar, y otros, a la comodidad de los venezolanos de no estar presente en el proceso electoral. No será el reflejo, muy probable de un alto porcentaje de abstencionista: No queremos votar por ninguna de las dos opciones. No tenemos votos en blanco como en otros países, lo que sería un ejemplo de madurez democrática. ¿Qué ocurriría si un alto porcentaje de votantes votara blanco (equivalente al nulo de hoy)?. Lo importante es, al margen de la visión que cada quien tenga de su país ir a votar y hacer presente su opinión, su respaldo o su reclamo en el proceso electoral.
Venezuela en el Consejo de Seguridad

El debate sobre la posibilidad de que Venezuela esté presente en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) es un tema de interés político, más que la preocupación de ofrecer, con la presencia de Venezuela, una posición de fuerza ante las grandes potencias. No obstante, es un escenario internacional con gran interés mediático, en especial, si los conflictos bélicos están presentes y si es necesario fortalecer la imagen del proceso revolucionario.
La Carta obliga a todos los Estados miembros de la ONU a buscar estrategias pacíficas para solucionar sus conflictos, evitando de esta forma la guerra y fortalecer la paz. Esta misión, como hemos visto en los últimos años no parece convincente, pero en definitiva es el Consejo de Seguridad el órgano ONU cuya responsabilidad primordial es el mantenimiento de la paz y la seguridad; a diferencia de otros organismos, los Estados miembros están obligados a aceptar y cumplir las decisiones de este Consejo.
Los pasos del Consejo, ante un conflicto son recomendar, a las partes involucradas, llegar a unos acuerdos pacíficos, período en el cual, el propio Consejo puede emprender actividades de mediación, negociación e investigación. Puede nombrar representantes especiales o pedir al Secretario General que tenga una participación más activa en el proceso de mediación y de paz. Si el conflicto bélico es una realidad, su objetivo es tratar de que finalice lo antes posible. Para ello puede utilizar algunos mecanismos: establecer directrices de cesación del fuego, apoyar procesos de paz, desplegar observadores militares o una fuerza de mantenimiento de la paz en una zona de conflicto, imponer embargos, sanciones económicas o autorizar el uso de la fuerza para hacer cumplir los mandatos. También el Consejo ha establecido tribunales penales internacionales para enjuiciar a personas acusadas de violaciones graves del derecho humanitario internacional, incluido el genocidio.
El Consejo de Seguridad esta conformado por 15 miembros: cinco permanentes (China, Estados Unidos, Rusia, Francia y el Reino Unido) y 10 electos por la Asamblea General por períodos de dos años. No es la primera vez que Venezuela ocupa éste puesto, ya lo había hecho en cuatro oportunidades: 1962-1963; 1977-1978; 1986-1987; 1992-1993. Pero, un año en un espacio mediático tan importante es vital para el proceso chavista, en especial cuando requiere seguir proyectando una imagen del proceso que le permita estar presente en el ámbito internacional. La preocupación de los líderes de la revolución parece que ya no es Venezuela, sino la utilización del petróleo en la configuración de un nuevo eje socialista en América Latina.
Por: Víctor Manuel Pérez Martínez
Publicado en: Analitica.com, Ciudad Política
Justicia ¿para quién?

El impartir justicia no es una tarea fácil. El “hacer lo que es justo” y “dar a cada uno lo suyo” es un ideal, que aunque algunas veces pareciera alcanzable, la realidad nos demuestra, que no es tan factible. ¿Quizás porque los seres humanos somos injustos por naturaleza? ¿Será porque las circunstancias nos obligan a defender lo nuestro sin pensar en los demás? No obstante, hay una pregunta fundamental: ¿qué es justo? Y si hablamos de impartir justicia, las situación es cada vez más compleja, en un país, donde la justicia no llega por igual a todos los ciudadanos.
No involucramos en el debate el esfuerzo de aquellos jueces, que teniendo como base la constitución y una visión humana de la justicia, hacen el esfuerzo por impartirla. Pero, ¿qué ocurre cuando la justicia se convierte en un arma política para crear miedo, control político y obtener cuotas de poder? Creo que siempre, y en cualquier país del mundo, las decisiones judiciales en contra de quienes ostentan el poder, sea político o económico, no son aceptadas fácilmente (al pobre no le queda otra opción). Aunque, si estas decisiones se producen en una grado de desigualdad, como ocurre en nuestro país, estamos ante una situación delicada.
El planteamiento no es, quién debe ser sancionado o no por un delito. Quien cometa un delito debe ser sancionado, no hay duda en esta premisa. La reflexión está en ¿quiénes son sancionados y quiénes no lo son? En un país como el nuestro, con el alto grado de politización de la sociedad, la justicia debería ser garante del estado de derecho. Sin distinciones políticas, económicas o partidistas. Es un “poder” que puede mantener un equilibrio entre la sobredosis presidencialista en la que vivimos. Pero, también para educar a nuestra sociedad y hacerles entender que ningún ciudadano puede libremente ir en contra del bien común de los venezolanos. Si existe una verdadera revolución en nuestra nación ella pasaría por la justicia, y en ella, no hay ricos ni pobres, gobierno u oposición, chavistas ni antichavistas.
Por: Víctor Manuel Pérez Martínez
Artículo publicado en: Diario La Voz, Analitica.com, Correo del Caroní
El weblog: un nuevo espacio público para la Revolución Bolivariana

Desde la perspectiva política, las características técnicas y las posibilidades en el ámbito de la comunicación de los weblog hacen de este medio de comunicación una herramienta política con altas posibilidades de éxito en un público muy concreto: los usuarios de la red.
Artículo completo en: Revista Mexicana de Comunicación
Las esperanzas en Petkoff

Un sector de los venezolanos está colocando sus esperanzas en que Teodoro Petkoff sea elegido Presidente de Venezuela en las próximas elecciones de diciembre. Todo pareciera indicar que es el candidato más adecuado para gobernar este país que se encuentra en medio de una crisis política y social que cada día está afectando a un sector importante de la sociedad. Pero, no deberíamos caer nuevamente en la tentación de estar esperando un “mesías” que pueda solucionar los problemas porque entonces estaríamos cometiendo el mismo error de elecciones anteriores.
El futuro de Venezuela pasa por comprender que todos los sectores tienen un porcentaje de responsabilidad en la realidad actual. Desde 1958 han existido avances importantes, pero también errores que se han mantenido en todos los gobiernos. El proceso revolucionario a permitido la creación de espacios para la participación popular, a mi parecer, bajo planteamientos políticos manipulados que han promovido una gran confusión en los sectores populares. ¿Queremos realmente un país basado en el socialismo? No obstante, hay proyectos que en la práctica están solucionando el día a día del venezolano, le guste o no a ciertos sectores privilegiados del país. El planteamiento, es que estos logros deben estar enfocados en un proyecto de futuro y para lograrlo hay que ir llevando a la sociedad venezolana a una estabilidad social, política y económica que nos permita seguir creciendo.
Tendremos que esperar cual es la propuesta de gobierno que Teodoro Petkoff realizará, escuchar las otras propuestas de los demás candidatos, saber cuales serán los futuros integrantes de los equipos de gobierno, confiar que los sectores de la oposición se unirán en un proyecto democrático, asumir que los poderes políticos de Venezuela asumirán su autonomía y serán garantes de las elecciones en Venezuela. Por supuesto, lo más importante, es que la sociedad venezolana asuma el compromiso de asistir a las elecciones y que la abstención no sea nuevamente la que elija el proyecto de país de los próximos años.
Por: Víctor Manuel Pérez Martínez
Artículo publicado en: Analitica.com, Correo del Caroní, Ciudad Política, Nueva Prensa
¿Un revolucionario en la ONU?

Y después se preguntan el por qué del desánimo, la apatía y la incredulidad de los venezolanos hacia los políticos. La desfachatez y el descaro de algunas decisiones políticas llegan al límite de la racionalidad más elemental. La propuesta de Hugo Chávez de nombrar a Francisco Arias Cárdenas embajador ante las Naciones Unidas es otro signo de que, quien tiene el poder lo tiene, y si hay que sacrificar los ideales y la palabra por ese poder, esta bien hecho. Creo que políticamente Francisco Arias Cárdenas ha refrendado su muerte política por no saber a quién apoyar. Fue golpista, gobernador, chavista, opositor del gobierno, candidato presidencial, nuevamente chavista y ahora representante del gobierno. ¿Será parte del gobierno en algún momento? ¿Qué entenderán algunos políticos venezolanos por verdad, respeto, cristianismo, honor y palabra?
Solamente recordemos algunos textos de sus columnas en El Universal: "Los que conocemos al Presidente sabemos lo difícil que le es dialogar" (16/09/2002); "Es bien claro que la confrontación y los muertos son consecuencia de un gobierno que actúa sobre supuestos erróneos y pretende mantenerse en el poder por la vía del temor y de la fuerza" (20/05/2002); "Es imposible que los oficiales dignos de la Fuerza Armada permanezcan silenciosos y dóciles mientras esperan tranquilamente desaparecer como organización y ser reemplazados por milicias populares" (17/06/2002); "Tenemos un Presidente que avala el enfrentamiento armado entre los venezolanos y promueve la violencia y el terrorismo para mantenerse en el poder" (10/06/2002); "Posiblemente una de las formas de esta enfermedad que agobia con el poder al jefe del Estado es sentirse Dios y diablo al tiempo" (20/10/2003); "Este gobierno no cambió los vicios y desórdenes sino que los ha permitido. Ser revolucionario ha pasado a ser patente de corso, como antes estar enchufado con la amante del presidente de turno lo era para los ascensos, los cargos y los cursos" (19/04/2004). ¿Lo de ser revolucionario funcionara como patente de corso para todos?
No obstante, esperemos que la actuación de Francisco Arias Cárdenas sea la adecuada. Decepcionó a los revolucionarios y a la oposición. Tiene una segunda oportunidad con el proceso revolucionario, pero en este caso, es uno de los representantes de Venezuela ante el mundo.
Por: Víctor Manuel Pérez Martínez
Artículo completo en: El Impulso, Correo del Caroní
Son ocho garzas blancas

No parece causar mucho ruido en la canción de Serenata Guayanesa lo de “ocho garzas blancas” en sustitución de las siete. Pero, no llevemos más lejos un tema que está empañando otras realidades más importantes. Los cambios aprobados por la Asamblea Nacional a la bandera y al escudo del país no son cuestionables desde la perspectiva de las razones históricas y los argumentos que motivaron la decisión. Existen razones para haber mantenido los símbolos patrios actuales, para haber realizado estos cambios o para proponer otros. Caer en una discusión sobre este aspecto es perder de vista otras situaciones, a mi juicio, más importantes y que deben hacernos reflexionar.
Esta decisión refleja la subordinación, no formal, de la Asamblea Nacional a la figura del presidente. Pero, no debemos rasgarnos las vestiduras. Esta dependencia siempre ha existido en nuestro país, por eso hay quienes mantienen que nuestra democracia es presidencialista. ¿Quizás ahora pudiéramos hablar de presidencialismo militar? Es decir: una orden hay que cumplirla sin cuestionar. Lo curioso es que la revolución bolivariana ofrecía otra forma de gobierno más acorde con las realidades de nuestro país. Es decir, ¿si esto ocurre con los símbolos patrios, que garantía hay de que exista realmente una separación de poderes entre el ejecutivo y el legislativo? ¿Podría una decisión de la Asamblea Nacional que no le gustara al presidente seguir adelante? El cambio de los símbolos es una estrategia en función de la campaña electoral para las elecciones presidenciales. Es la idea de transmitir el mensaje de la refundación de la república, de la revolución y del nacimiento de un socialismo a lo chavista. En otros términos, es una demostración de quien tiene el poder para dejar claro que hasta la bandera y el escudo lo puede cambiar. Nada en el país se hace si no cuenta con su aprobación. No podemos negar la astucia de saber utilizar estos recursos simbólicos en los momentos adecuados en un plan bien estructurado de proyección del mensaje revolucionario.
Esperamos que la oposición no siga insistiendo en ir al terreno del oficialismo y seguir discutiendo, organizando marchas y gastando energías con respecto a este tema. En los próximos meses seguramente tendremos otros cambios, otras caravanas de carnaval como la de Simón Bolívar, más negociaciones a costa del petróleo con los países o la intención de presentar un parlamento preocupado por la corrupción. Necesitamos propuestas de país, de nombres que conformen un gabinete de gobierno, de unidad y de esperanza.
Por: Víctor Manuel Pérez Martínez
Artículo completo: Analítica.com, El Impulso, Correo del Caroní
¿Cuál es la meta?

En una competición deportiva la meta para cada uno de los deportistas está clara. La competencia es sana y está en función de lograr esforzarse a lo máximo para lograr el primer puesto o la mejor marca posible. Los contrincantes no se enfrentan ni se destruyen porque son parte de un mismo grupo, de un mismo estilo de vida y de un mismo proyecto llamado deporte. Si alguien hace trampa, tarde o temprano, será descubierto, sea por lo mecanismo de control internos de la competición o porque las condiciones físicas se pueden ver afectadas. Los deportistas compiten por un objetivo en el tiempo que saben que son efectivos. Cuando ese tiempo pasa la mejor decisión es retirarse en el momento oportuno para que sea reconocido por los aficionados y por sus propios compañeros. Cada competidor tiene un proyecto, un plan de entrenamiento, un buen equipo de trabajo que le sugiere las mejores estrategias y un compromiso individual por ser cada día mejor. Objetivo: llegar a la meta. Y si eres el primero, obtener el triunfo, el cual, tendrás que esforzarte para mantenerlo vigente en cada competición.
Venezuela no es un trofeo, ni la campaña electoral una competición. Pero la metáfora, sobre el espíritu que debe reinar en cualquier competición, es válida. En especial aquel que plantea que el objetivo es dar lo mejor de cada cual para alcanzar un proyecto. El respeto por quienes compiten sin caer en las descalificaciones y en las valoraciones negativas. La autodisciplina que debe permitir pensar no en el triunfo sino qué hacer después de obtenerlo, si se logra ese objetivo.
En los actuales momentos hay una realidad; el presidente tiene la seguridad de poder obtener la mayoría de los votos de las próximas elecciones. ¿Hay otras opciones? En principio hay nombres, pero no conocemos la propuesta de país que tienen en sus mentes. No hemos visto signos reales de unidad y pluralismo político en sus intenciones para Venezuela. Pero, tampoco hay una mayor exigencia de los venezolanos de pedirles a los candidatos presidenciales un proyecto de país. Hugo Chávez llegó al poder por la vía democrática hablando de democracia, pero ha impuesto el socialismo de la revolución bolivariana. Al margen de los pocos éxitos que haya podido tener las medidas populistas puntuales, seguimos teniendo un país en pobreza. ¿Cuál es el proyecto de cada uno de los candidatos de la oposición?
Por: Víctor Manuel Pérez MartínezArtículo completo: Analítica.com, La Voz, Correo del Caroní.
¿Quién quiere la guerra?

Algunas veces causa asombro, perplejidad y, por qué no decirlo, miedo, la facilidad con la cual, desde el gobierno, se habla de querer enfrentarnos a una guerra. ¿Todos los que apoyan al presidente Hugo Chávez comulgan con la idea de un enfrentamiento bélico, con la amenaza o con la falta de visión de país que expresa en sus discursos públicos? Creo que no. Seguramente es simplemente una estrategia populista para seguir manteniendo el espíritu revolucionario en una sociedad que se debate entre su futuro y las ideas de una izquierda-socialista del pasado (por cierto, muy alejado de la izquierda democrática actual). Pero también es pertinente pensar que los líderes del chavismo son personas que liderizaron un golpe de Estado y mataron a decenas de personas; líderes que no han dudado en dar órdenes a la Fuerza Armada para que se enfrente a sus compatriotas y que negocian acuerdos de compras de armamentos a pesar de la pobreza de nuestra nación. Han ofrecido un disfraz de gobierno democrático a los excluidos a falta de una proyecto de país que surja de la oposición democrática.
En este año hay un reto para los venezolanos que consideran factible un sistema de gobierno más democrático y coherente. En general esa sensación de cambio está presente en la sociedad venezolana, y ha demostrado con esfuerzo y sangre (no perdamos la memoria de los venezolanos asesinados), que desea un cambio de rumbo en el marco de la Constitución. En los sectores populares hay un espíritu de participación y de cambio, pero oculto por razones evidentes. Falta todavía por verse el compromiso de los líderes políticos en proponer una alternativa de gobierno que sea lo suficientemente consistente para cautivar de esperanza al país.
En definitiva es muy poco lo que se le pide a un gobierno democrático. Salud, educación, seguridad y libertad. Hay otras realidades que podrán solucionarse con el tiempo, pero no podemos pensar en un desarrollo si nuestra gente muere en los hospitales, en la calle y en sus casas. El juego de la "ruleta rusa" es un costo muy alto para los ciudadanos que esperamos ver crecer un país distinto, sin odios, sin promesas absurdas y sin venganzas. El presidente Hugo Chávez llegó democráticamente al poder y por esa misma vía tendría que dejar la presidencia, sin que esto quiera decir dejar de representar al sector de la población que confía en su proyecto de gobierno. No obstante es necesario escuchar los nombres que puedan conformar un solo equipo de gobierno. El futuro de Venezuela no está en las manos de un solo individuo, sino de todos. La mayoría de la sociedad venezolana pareciera seguir esperando una sola alternativa, con un proyecto de país, con un espíritu democrático y con una visión de futuro.
Por: Víctor Manuel Pérez Martínez
Ver artículo en: Correo del Caroni.



