Viejos y nuevos muros

Por Víctor Manuel Pérez Martínez / victor@vmperezm.com
El muro de Berlín ya no existe. Veinte años de su demolición han permitido una nueva visión de Alemania y de Europa. Fue un signo de opresión, de intolerancia y reminiscencia de la guerra fría. El 9 de noviembre de 1989 fue una fecha para la libertad muy importante. El odio y la guerra quedaban atrás para abrir un nuevo escenario de paz. La reunificación de Alemania era posible, una vez se dejaran atrás los años de odios que tanto daño causó a la sociedad alemana. Por eso, la destrucción del muro de Berlín fue un signo de libertad y de esperanza.
No obstante, siguen existiendo muros que esperan algún día su destrucción. Los gobiernos lo utilizan como alternativas para controlar sus fronteras; pero, en el siglo XXI, se espera que la diplomacia permita superar estos mecanismos de separación. Hay muros que siguen recordando la intolerancia como las “líneas de la paz” en Irlanda del Norte, que separaban a católicos y protestantes. Marruecos tiene su “muro de la vergüenza” para mantener distante al Frente Polisario. Arabia Saudita quiere un reino fortificado. Brasil mantener alejados de la “ciudad moderna” a los pobladores y narcotraficantes de las favelas. Podemos incluir las vallas que limitan la frontera de la India y Pakistán o la de Kuwait e Irak. ¿Algún día podrá destruirse el muro entre Israel y Cisjordania? Pero, ¿qué decimos del muro entre México y los Estados Unidos para evitar el paso de la inmigración ilegal? Caso similar en España y sus vallas en las fronteras con Marruecos.
Los muros separan los países, mientras que las realidades de los pueblos siguen viviendo su cotidianidad en busca de esperanzas que le permitan mejorar su calidad de vida. Ahora bien, los muros físicos podrán destruirse; pero los otros muros, como las diferencias económicas, la pobreza o la falta de recursos básicos para la supervivencia son más complejos de destruir. ¿El bloqueo económico a Cuba no es un muro ilógico, ilegal e incoherente con el espíritu actual de la sociedad mundial? ¿Y los nuevos muros económicos? Algunos gobiernos consideran que las barreras ayudan a solucionar los problemas y suele ocurrir casi siempre que los empeoran. Las relaciones con los países fronterizos no tienen porque ser conflictivos, siempre y cuando exista voluntad política de buscar soluciones. No es un problema que quieran los ciudadanos en general; es un tema de quienes quieren ejercer su poder.
En estas semanas hemos vivido el cierre de las fronteras entre Colombia y Venezuela. Las relaciones diplomáticas no están en su mejor nivel. Hugo Chávez apuesta por la movilización de soldados; Alvaro Uribe por mantenerse alejado de la provocación y no construir un “muro de Berlín”. El planteamiento central es ¿están dispuestos a ceder en sus posturas en beneficio del pueblo colombiano y venezolano? Por lo pronto esperamos que el muro verbal no se transforme en hormigón.
¡Firmes!
Por Víctor Manuel Pérez Martínez / victor@vmperezm.com
¡Firmes! Al buen estilo militar bolivariano, los venezolanos no tenemos otra opción en un autoritarismo enmascarado con una democracia al estilo de Hugo Chávez y su equipo de gobierno. Obviamente, gracias a una oposición que sueña todavía en retomar el poder a cualquier precio. ¿Delante de quién nos ponemos firmes, presentamos armas y mantenemos la línea recta? Por lo pronto, y considerando que los militares son quienes tienen las armas y el poder, ¿a quién presentaría usted las armas?
La “Ley orgánica de la Fuerza Armada Nacional y Bolivariana” y la “Ley de Conscripción y Alistamiento Militar” (texto que deberíamos leer en su totalidad) nos dejan poca opciones de maniobra a quienes defendemos la paz y la convivencia ciudadana alejada de los regímenes militares que tanto daño han hecho a nuestros países latinoamericanos. Es utópico pensar que en un país se creen milicias y se fortalezcan las fuerzas militares por razones de paz. Organizar milicias y otorgarles más poderes y recursos legales o económicos a las instancias militares es para tener capacidad de respuesta ante un conflicto. ¿Es que vamos a seguir el estilo de discurso promulgado por algunas administraciones de la Casa Blanca? Los países se arman para una guerra; no para buscar la paz.
Ahora bien, si en Venezuela no hay indicios de ningún tipo de conflicto bélico, excepto aquellos en los cuales el gobierno venezolano sueña, ¿por qué debemos rescatar el servicio militar obligatorio, crear milicias y mantener a los ciudadanos controlados con respecto a su participación o no en una estructura militar? La esperanza es que no deje de ser una forma de intimidación hacia los venezolanos como estrategia electoral; quizás una forma muy sutil de controlar el grado de aceptación hacia la revolución bolivariana. Si estas no fueran las razones, ¿estaremos cerca de una invasión o será nuestro gobierno el causante de la misma? Es difícil entender entre quienes apoyan al presidente Hugo Chávez y a su gobierno, que defiendan un sistema político que pretende con más insistencia controlarnos la vida. Estamos hipotecando la paz y la vida de las futuras generaciones en proyectos absurdos que están beneficiando únicamente a quienes están en el poder. Tenemos un gobierno que desea la confrontación, la guerra y la defensa de unos principios a cualquier precio; pero, con el agravante que esos principios ni los defienden, ni los asumen, ni los respetan aquellos que dicen defenderlos.
El negocio de la guerra es muy lucrativo para quienes la dirigen. Los conflictos solamente benefician a quienes controlan el poder. La historia nos dice que las secuelas de los conflictos armados, la violencia y la muerte no ayudan a la humanidad ni a las ideas. Un debate es la defensa de la soberanía y otra cosa es jugar a exponer nuestra soberanía y la vida de nuestros ciudadanos. El uniforme y el mundo militar son apetecibles, cautivantes y atrayentes. Pero, los conflictos armados son otra cosa.
¿Cambio en el Gobierno?
Por Víctor Manuel Pérez Martínez
El término reestructurar significa modificar y creo no equivocarme al señalar, que el objetivo de una modificación es con la finalidad de evaluar, planificar y alcanzar los objetivos no logrados o plantearse otros más adecuados. Es decir, la reestructuración de un gobierno tiene que ser coherente con las necesidades y exigencias de un momento determinado. Si el presidente de un gobierno tiene que hacer cambios en sus ministros es porque tiene un proyecto. Por eso, ¿cuáles son los objetivos del gobierno? Un nuevo equipo u estructura con criterios más gerenciales y enfocados a una visión de gestión democrática es inviable en la mentalidad del presidente. Es obvio, hay un interés político que prevalece por encima de las necesidades reales de los ciudadanos. Al menos esa es mi interpretación de sus palabras: "Hemos comenzado una reestructuración del Gobierno para darle mayor cohesión y convertir al Consejo de Ministros en un ente político, no meramente administrativo". Personalmente, prefiero un ente con un proyecto democrático de país que busque soluciones efectivas y permanentes a los problemas de los venezolanos.
Una estructura de gobierno más burocrático, con seis vicepresidentes, un Consejo Presidencial de Ministros, un Secretario Permanente del Consejo de Ministros, un Consejo de Mesa. Estupendo, hay una nueva estructura con personas seguramente conocidas por el apoyo reverencial hacia la figura de Hugo Chávez. ¿Quién de ellos le diría “no” a alguna de sus ideas? Pero, ¿y los equipos de profesionales, técnicos e investigadores para solucionar los problemas de los ciudadanos? ¿La estrategia para supervisar los cargos públicos para reducir la corrupción? ¿Conocer los gastos de los representantes de los ciudadanos? Se nos olvidaba que tendremos un relanzamiento de las misiones sociales. Estupendo porque, en definitiva, los más necesitados recibirán algunos de los recursos que están sobrando de la cantidad inmensa que se reparten en los círculos vinculados con el poder. Nos olvidamos que el dinero destinado a estos proyectos no es un regalo del gobierno; es el derecho de los ciudadanos menos favorecidos. Una obligación del gobierno de administrar con transparencia los impuestos y recursos de los venezolanos.
Pero, mientras seguimos en campaña electoral (oposición-gobierno), no hay interés en ofrecer una educación que genere una actitud crítica ante el gobierno y los sectores políticos. Es fundamental seguir inculcando una ideología al estilo del presidente en las futuras generaciones. ¡Es estupendo hablar de socialismo con todos nuestros impuestos y recursos a disposición de quienes tienen el poder! ¿Quién dejaría de ser socialista teniendo tantos recursos, influencia y poder?
Uribe vs Chávez
Por Víctor Manuel Pérez Martínez / victor@vmperezm.com
Es evidente que las relaciones entre Álvaro Uribe y Hugo Chávez no son cordiales. Al menos parecen una montaña rusa: nunca se sabe si están en subida o en bajada. En cualquier caso, los gobiernos que representan no comparten los mismos ideales; pero, los ciudadanos queremos paz, seguridad y trabajo, no discusiones ideológicas sobre temas que deberían resolverse a la altura de los pueblos que los eligieron. En fin… son cosas de la política.
La guerrilla es uno de los problemas con los cuales Colombia debe convivir. Desde Venezuela no parece que tengamos conciencia de que también es un problema de los venezolanos, por la cantidad de kilómetros de frontera que compartimos. Es preocupante la guerrilla; pero, se agrava, cuando los dos gobiernos no son capaces de elaborar estrategias comunes para enfrentar a los grupos guerrilleros. Es decir, prefieren la diplomacia del micrófono antes de reunirse privadamente para aportar soluciones concretas.
El Gobierno de Venezuela reclama la posible instalación de bases estadounidenses en territorio colombiano; pero, ¿cuándo podríamos pensar en una fuerza militar integrada por los países de América Latina para cumplir con el objetivo de erradicar la guerrilla o el narcotráfico? Es posible, que a pesar de los discursos de integración, los propios gobiernos de América Latina no confíen plenamente uno del otro; al menos, no al nivel para organizar una fuerza de seguridad eficaz.
El hecho de que existan armas incautadas a la guerrilla colombiana provenientes de Venezuela es preocupante; pero, desde una perspectiva estratégica, Venezuela es un país fronterizo y hay cierta lógica de que los guerrilleros busquen obtener armas por esta vía. La gravedad del hecho, desde mi perspectiva, es que el Gobierno colombiano no realizara un acercamiento diplomático previo y gestionara con las autoridades venezolanas las investigaciones relacionadas con el caso. El hecho era una oportunidad para crear una comisión de investigación entre los dos países y ubicar responsables: ¿es tan ilógica la idea?
Al margen de este debate, ¿era indispensable romper las relaciones con el gobierno de Colombia? ¿Dónde están las estrategias de la diplomacia moderna para solucionar los conflictos entre los gobiernos? El tema de la guerrilla y de las relaciones Colombia-Venezuela es delicado y lo que menos le conviene a ambos países es distanciarse por falta de voluntad política y de visión de los problemas que les afectan.
No es el momento de discutir interpretaciones sobre la presencia estadounidense y de sus supuestos planes de invasión. La realidad es que la guerrilla está entre los dos países, existen armas que se están vendiendo y el narcotráfico es un elemento clave en este contexto. La esperanza es que mientras ambos presidentes se enfrentan para defender una idea, existan en otros niveles autoridades, funcionarios y militares que estén buscando estrategias conjuntas para enfrentar a los guerrilleros, investigar los hechos ocurridos y elaborar planes de seguridad que permitan minimizar la actividad guerrillera en ambos países, especialmente en la frontera.
Honduras: entre la paz y la violencia
Por Víctor Manuel Pérez Martínez / victor@vmperezm.com
Honduras se juega su futuro teniendo que decidir entre la democracia, la guerra civil, la dictadura o algún sistema político que permita la paz social, al menos en algún período de tiempo. Pero, detrás del conflicto hondureño está, de alguna manera representado, las características de la vida política de gran parte de las naciones latinoamericanas. Es decir, sistemas políticos débiles democráticamente, no por la realización de elecciones sino por la ausencia de ámbitos plurales de decisiones, opiniones y actuaciones políticas; la pobreza, que determina las esperanzas y las creencias de una sociedad; el control del mundo militar en las decisiones civiles; la influencia solapada de ideologías de extrema izquierda y de extrema derecha y, entre otros aspectos, la presencia en el poder de políticos que negocian con la política.
La tranquilidad centroamericana se ve empañada por una posible guerra civil; las amenazas militares; las sanciones de la OEA; el cuestionamiento prácticamente de todos los gobiernos que mantienen relaciones con Honduras; y, una suerte de incertidumbre que puede traer consecuencias políticas graves para la región porque, los hechos que ocurren en Honduras pueden ser un precedente en otros países.
¿Había razones para destituir a Manuel Zelaya? Ahora bien, ¿por qué no se respetó la legalidad y la constitucionalidad para su destitución por la vía democrática? En general, todos quienes promueven un golpe de estado lo defienden; pero, en cualquier caso, en el contexto de la vida política actual, es un hecho condenable para mantener la paz social y la convivencia internacional. Nadie justifica la actuación de Manual Zelaya en su gobierno; pero, no por eso, la fuerza militar y la violencia debe ser la salida a los problemas
Hoy las preguntas son: ¿A quién se debe apoyar? ¿Cómo relacionarse con un gobierno no electo a través de elecciones libres? ¿Cuáles son los objetivos de Roberto Micheletti? ¿Puede permitirse que la opción de los golpes de estado establezca la forma de alternancia en los gobiernos? Es un problema de los hondureños; pero, no podemos olvidar que las relaciones internacionales crean interacciones difíciles de evaluar a corto tiempo y que en los procesos políticos hay asuntos que el común de los mortales ignoramos.
La otra cara del caso de Honduras son los cambios de discursos que se han generado en algunos gobiernos de la región. Estados Unidos se ha mantenido expectante manteniendo su apoyo a la OEA; Hugo Chávez mencionó la posibilidad del uso de la Fuerza Armada; algunos obispos en Honduras asumen un rol político muy cuestionable en relación con lo que se espera de ellos… en definitiva, ¿quién dice la verdad? ¿Cuáles son los intereses políticos que están en juego en estos momentos? Sobre lo que no hay duda, al menos con los datos que manejamos, que un grupo de políticos hondureños ha desencadenado una crisis local con proyección internacional. Una crisis que podía haber tenido solución simplemente interesándose por sus ciudadanos y dejándolos manifestar libremente su opinión.
Sobre Irán

Por Víctor Manuel Pérez Martínez
Irán es y seguirá siendo noticia. Los medios de comunicación social han desplegado recursos con el objetivo de informar sobre las supuestas irregularidades ocurridas en el proceso electoral y por las acciones que el gobierno y la oposición están asumiendo ante este conflicto interno. Pero, es de suponer que en el contexto actual de Irán la veracidad y la objetividad informativa son características muy complejas de mantener. Ante esta circunstancia, solamente el acceso a diferentes fuentes informativas nos permitirán tener una visión más plural de los hechos.
Dos perspectivas iniciales. En el ámbito del propio Irán, el Consejo de Guardianes (instancia responsable de valorar el proceso electoral) han identificado irregularidades aunque mantienen que no afectan los resultados finales. Es decir, Mahmud Ahmadineyad, el actual presidente tiene que asumir un gobierno enturbiado por los rumores de fraude ante una oposición abanderada por Mir Hosein Musaví que propone cambios en la vida política de Irán.
Los procesos políticos que han ocurrido en Irán solamente pueden ser analizados en el contexto de su realidad política y social. Es una cultura particular con valores propios. Si se llegara a producir cambios es porque sus ciudadanos están en la búsqueda de nuevas circunstancias que le permitan una sociedad más acorde a sus necesidades. Ahora bien, es una decisión que deben tomar los propios ciudadanos de Irán. Por otra parte, es un país estratégico en el contexto internacional por su ubicación en el Oriente Medio. Pero, también es clave por sus recursos, por las relaciones internacionales que ha establecido con otros países y en especial con América Latina. Aunque, el tema abierto más significativo para Europa y Estados Unidos es el uso de la energía nuclear.
En este contexto, ¿cuáles son los límites para que las opiniones de otros gobiernos sean considerados una intromisión? Apoyar sin restricciones al gobierno actual puede ser reconocer en alguna medida las irregularidades cometidas aunque, en este caso en particular, la estructura política del país establece la legalidad del proceso. Rechazarlo, es ignorar la capacidad de esa estructura política de solucionar sus problemas; y, mantenerse neutral, es ser un simple observador de una violencia política que puede aumentar y en la cuál, en los tiempos que corren, sería difícil ocultar.
Ahora bien, es sensato asumir que la comunidad internacional debe denunciar y protestar por la violencia y la defensa de los derechos humanos porque somos integrantes de una comunidad internacional, que aspira establecer parámetros de convivencia con la intención de promover la igualdad del hombre. En una sociedad globalizada son pocas las expresiones que pueden ser ignoradas a pesar del interés de ciertos sectores de silenciar a los medios de comunicación. En Irán se abre un nueva etapa política de interés internacional y su estabilidad política es esencial para la paz en la región.
La Revista Latina de Comunicación Social de la ULL
La revista se edita en la Facultad de Ciencias de la Información de la ULL desde 1998 y es una de las seis revistas españolas de esta especialidad declaradas “revistas fuente” o de referencia. Las otras revistas de este grupo de cabeza son las editadas en la Universidad Autónoma de Barcelona, Universidad de Pamplona, Universidad del País Vasco, Complutense de Madrid y Huelva.
Editada en Internet, es la revista de comunicación en línea decana de las españolas. Se encuentra en esta dirección: http://www.revistalatinacs.org y en esta otra url: http://www.ull.es/publicaciones/latina/.
Ante la Gripe A
Por Víctor Manuel Pérez Martínez
victor@vmperezm.com
Hay una alerta mundial en relación a la gripe A(H1N1). Es un virus que afecta a varios países y tiene como característica principal su alto grado de transmisión entre los seres humanos con el agravante de la ausencia de vacunas eficaces. Ahora bien, aunque este nuevo virus ha puesto en alerta a todos los países del mundo, es satisfactorio saber que se han activado mecanismos de respuestas para establecer protocolos conjuntos y minimizar las posibles consecuencias. Negar que esta rápida actuación ha contribuido a retardar la expansión de la gripe sería deshonesto, en especial por quienes han podido acceder al sistema sanitario de sus respectivos países y han sido descartados o atendidos adecuadamente. Esta reflexión no excluye las mejoras o retardos en la toma de decisiones sanitarias en casos puntuales.
Por otra parte, es necesario asumir una actitud crítica ante las formas con las cuales algunos medios de comunicación social han informado a la colectividad sobre esta realidad. Hay quienes mantienen la tesis de que es la mejor forma de mantener informada a la población, pero, el debate que proponemos es que una cosa es informar y otra utilizar el sensacionalismo el cual genera una alarma social o el desinterés por el tema; en otros términos, no informa. Estamos de acuerdo que es una situación real, urgente, de interés ciudadano, pero el manejo de la información científica no puede ser transmitida con los criterios alarmistas utilizados en otros eventos.
Otra reflexión, es el interés del hecho en sí mismo. Durante varias semanas hemos leído, oído y visto constantemente noticias sobre la gripe A. La Organización Mundial de la Salud ha logrado que los laboratorios asumieran la producción de una vacuna pero existe, según la propia OMS una "falsa sensación de seguridad". En otros términos, la gripe A es noticia solamente cuando alguien muere. El debate está en ¿cómo informar a los ciudadanos sin generar una alarma innecesaria? Es también una realidad que los países o las zonas más afectadas guardan relación con la calidad del sistema sanitario, con las condiciones de higiene o con el nivel de información sobre algunas medidas básicas de limpieza o sanidad. Por otra parte, los laboratorios saben que la fabricación de una vacuna generará grandes ingresos económicos y por eso, parece razonable, que la OMS haga un llamado a la solidaridad internacional para que aquellos países más pobres puedan acceder a las vacunas.
Pero, es inevitable hacernos algunas preguntas: ¿Si no fuera por el alto grado de transmisión que puede tener la gripe se tomaría medidas similares para reducir los casos? ¿Será de interés porque este virus afecta a los países desarrollados? ¿Podrían los gobiernos asumir la misma solidaridad y dedicación ante otras enfermedades o problemas que dejan cada año miles de muertes?
¿Será Obama el Papa negro?
Por Víctor Manuel Pérez Martínez
La imagen de Barack Obama ha llegado a sugerir que el Papa negro profetizado por Nostradamus está entre nosotros. Más allá de las ocurrencias que proliferan en Internet hay una realidad: los gobiernos latinoamericanos, y del mundo, están encantados, o al menos expectantes, con Obama. Evidentemente hay algunas excepciones, entre ellas el Gobierno de Cuba, las cuales no se sabe si es por conveniencia política o porque necesita seguir manteniendo el discurso político para sus votantes. Similar situación ocurrió con Hugo Chávez: primero Obama era un “pobre ignorante”, después quiere ser su amigo y recientemente advierte que el imperio está “vivito y coleando”. En definitiva, ¡algunos políticos tienen un complejo de veletas impresionante!
En cualquier caso, hay una realidad: los gobiernos de América necesitan con urgencia fortalecer las relaciones con sus socios económicos más importantes con la finalidad de reducir el impacto que la crisis mundial puede causar en la región. Desde esta perspectiva no sería cuestionable el interés que ha generado la reciente visita de Barack Obama en la V Cumbre de las Américas. La nueva administración estadounidense sabe que los países de su propio continente deben ser socios económicos y políticos prioritarios, al margen del debate ideológico. No importan los insultos sino reunirse para acordar negocios rentables; los insultos son para mantener los votos.
En una relación comercial debe haber interés de ambas partes en establecer acuerdos. En general, el acceso a los detalles de esos acuerdos no están a la disposición de los ciudadanos y asumimos que las cláusulas convienen a las dos partes por igual. Sin embargo, sabemos que los negocios también son una forma de hacer política. Estas relaciones se establecen a un alto nivel de gobierno y de empresas con la esperanza que repercuta en mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.
No obstante, ¿cómo pueden estas nuevas relaciones económicas mantener un equilibrio con el proceso de nacionalización de las empresas en Venezuela? Desde esta perspectiva hay más preguntas que respuestas y por eso es conveniente que la opinión pública se mantenga distraída en los temas políticos, en el discurso de extrema izquierda o en las medidas populistas. Se espera que los ciudadanos, sean partidarios del gobierno o no, exijan transparencia a sus líderes.
Obama: ¿marketing o cambio?
Por Víctor Manuel Pérez Martínez
victor@vmperezm.com
Barack Obama ha logrado captar la atención de los gobiernos de todos los continentes. Su popularidad parece que está en aumento gracias a la promesas de cambio. No hay duda que su imagen está contribuyendo a crear expectativas que esperamos no sean simplemente una estrategia de marketing político sino la fase previa de una política exterior distinta desde los Estados Unidos. Por otra parte, aunque la percepción hacia Obama es positiva, las dudas sobre su administración, en general, no es la misma.
La visita de Obama a Europa generó buenas expectativas. Ahora bien, ¿hasta dónde podrá gerenciar su popularidad y carisma el nuevo presidente de los Estados Unidos? El cuestionamiento del sector más crítico hacia las políticas estadounidenses no está únicamente en función de la persona que asume su gobierno sino en el modelo político y económico de sus administraciones.
Se espera de Barack Obama no solo mensajes de cambio en su política exterior sino compromiso; en resumen, actuar. Es de suponer que por muy buenas intenciones que pueda tener hay una estructura política y económica resistente a los cambios. En definitiva, detrás de la administración actual hay una visión particular del sueño americano reflejado en las orientaciones del Partido Demócrata. Todos deseamos unas relaciones amigables con una de las potencias mundiales; pero, ¿cuáles son las condiciones para mantener esa relación?
La visita de Obama no ha supuesto una mayor importancia más allá del interés mediático sintetizado en declaraciones de buena voluntad; al menos públicamente. Coincidencias en el tema medioambiental, acercamiento con el gobierno de España o el de Irán, interés por promover la paz en el Oriente Próximo, la voluntad de diálogo hacia el mundo musulmán, la actitud positiva hacia un desarme nuclear, la unión en la lucha contra el terrorismo o el tema de Afganistán. Sin embargo, el apoyo de la administración Obama a la entrada de Turquía en la Unión Europea o las declaraciones sobre el lanzamiento del cohete por Corea del Norte posicionan una imagen de Estados Unidos en el espacio político mundial. Sin embargo, todavía hace falta conocer cuáles sus aspiraciones en su propio continente.
¿Cómo podrá Barack Obama generar confianza con aliados tan diversos en relación a sus intereses? Hace un llamado a la unidad, ¿pero cuáles son en concreto las condiciones de esa unidad? ¿Cuál es el punto de equilibrio para que los países puedan llegar a los acuerdos políticos, económicos y militares adecuados? ¿Hasta dónde los intereses propios de los sectores estadounidenses contribuirán al proceso de cambio de Obama?



