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Una Iglesia Socialista
Fundar una Iglesia Socialista y venezolana sería uno de los sueños del oficialismo. Silenciosa y complaciente. Una mezcla entre el sincretismo religioso existente y la nueva adoración a los apóstoles de la revolución bolivariana. Reinterpretar las cruzadas, la inquisición y los dogmas de fe en función de los principios doctrinales de este gobierno.
Si existe algún sector en el país, al cual Hugo Chávez debe agradecer que sus derechos fundamentales hayan estado asegurados, es precisamente a los miembros de la jerarquía de la Iglesia católica. Al margen de simpatizar con ella o no, de ser creyente o agnóstico, algunos Obispos siempre han estado en los momentos más difíciles del presidente. Recordar las visitas que algunos Obispos hicieran cuando el estaba preso después de su golpe de Estado. Una de las primeras organizaciones que lo recibió como candidato presidencial y como presidente electo fue la Conferencia Episcopal Venezolana. Cuando estuvo retenido en Fuerte Tiuna o en la isla de La Orchila, a su pesar, miembros del episcopado estuvieron presentes en su defensa. Entonces, ¿por qué criticar tanto a los Obispos y no demuestra con hechos aquello en lo cual dice creer?
Este planteamiento no es una defensa a ultranza de la postura política que en ciertos momentos ha tomado la Conferencia Episcopal, sino simplemente considerar que entre las organizaciones que pueden apoyar algunas de sus iniciativas, si realmente son eficaces, está la Iglesia. Entre otros aspectos, porque si la Conferencia Episcopal Venezolana quisiera tener más ayuda del gobierno le sería más fácil guardar silencio o ser más complaciente. Afortunadamente, hay una voz que tiene fuerza, y podría tener más, que sirve de equilibrio al discurso del presidente. Pero, lamentablemente la política partidista está presente entre algunos de sus representantes. Hay sacerdotes que se han manifestado explícitamente seguidores del proceso, y otros, seguidores de la oposición.
Existe la idea de que con el dinero del petróleo podemos resolver los problemas graves que viven los venezolanos; también la utopía, que la voz del presidente siempre será sagrada. El conflicto debe permitir generar cambios positivos; pero, nuestro conflicto es preocupante porque cada día se está imponiendo un modelo presidencialista. La discusión es lo de menos, el problema son las huellas de este debate.
“¿Por qué no te callas?”
Hugo Chávez dijo en la Cumbre Iberoamérica: “Con la verdad ni ofendo ni temo. El Gobierno de Venezuela se reserva el derecho a responder cualquiera agresión, en cualquier lugar, en cualquier espacio y en cualquier tono”. La idea está bien, el detalle es que el presidente, a título personal, le agrega otro calificativo y usando cualquier insulto. La estrategia es válida, el presidente utiliza el insulto; pero, si alguien lo insulta entonces toma la posición de víctima. Así es la inadecuada diplomacia bolivariana.
La actitud asumida, públicamente, por el rey de España, Juan Carlos I, quien le dijo a Hugo Chávez “¿por qué no te callas?” en el transcurso de la Cumbre Iberoamericana; más la del presidente del gobierno español, José Luis Zapatero, al pedirle respeto, puede tener varias lecturas.
Los hechos fueron los siguientes: Cuando José Luis Zapatero planteaba, en su permiso de palabra, las diferencias con respecto a las opiniones pronunciadas por Hugo Chávez, éste último insistentemente no lo dejaba hablar (a él nadie lo molesto en su largo discurso). En éste momento, y creo que fue más bien una reacción humana, pero inusual en el Rey, (quizás por sus años y miren que ha pasado por situaciones difíciles), Juan Carlos I pronunció: “¿Por qué no te callas?” Estas palabras del Rey, adecuadas o no, fueron una anécdota y un signo; el mensaje importante era el que decía Zapatero, el cual sin utilizar ningún insulto, molestaba a Hugo Chávez. Zapatero, lo único que pidió fue respeto y evitar las descalificaciones (imposible porque Hugo Chávez no puede hablar sin descalificar).
Una primera lectura será la que realizará el oficialismo, quienes mantendrán la idea de que Hugo Chávez estaba enfrentándose a los intereses colonizadores. Otra lectura, extremista, la realizará la oposición: Esto iniciará un distanciamiento de las empresas. Por eso debemos salir del presidente.
El discurso de Hugo Chávez fue insultante, de falta de respeto e intolerable (no es nada nuevo). Esto no quiere decir que algunos elementos de su mensaje no sean ciertos. El detalle es, que como el no cree en esa defensa de los intereses venezolanos que tanto pregona, utiliza esas verdades para insultar y ganar adeptos entre quienes le hacen la venia cuando el pasa.
El discurso de Hugo Chávez en los encuentros internacionales no los dirige a quienes allí asisten sino a las personas quienes ven en las palabrotas y el irrespeto una defensa de los derechos del pueblo. ¿Podrá rentabilizar este encuentro Hugo Chávez? Seguramente la maquinaria electoral y propagandística del gobierno así lo realizará. Sin embargo, ojala sea el principio para que otros gobiernos no sigan esperando las dádivas petroleras de Venezuela sino que exijan respeto por su autonomía. Evidentemente: no todos pueden exigirles ese respeto... no todos tienen las riquezas petroleras de Venezuela
Víctor Manuel Pérez Martínez/vmperezmven@yahoo.com



