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Protesta, protesta y más protesta
Apoyar la decisión del gobierno (en concreto de Hugo Chávez) de no renovar la frecuencia a RCTV (es decir a sus dueños) es tan cuestionable como defender toda la política editorial asumida por RCTV en estos últimos años, o la de otros medios de comunicación que han utilizado la figura de Hugo Chávez como golpista, como candidato presidencial o como presidente para garantizarse la audiencia. Si algo de peligroso tienen las posturas tan radicales es el riesgo de defender causas que pueden ser tan peligrosas como las que se rechazan.
Algo que debe caracterizar a la vida universitaria es su componente analítico, ponderado y reflexivo ante los hechos que ocurren en la sociedad. Esto no quiere decir que la protesta de calle no sea una alternativa válida y conveniente para hacer sentir la "voz de los que no tienen voz". El planteamiento está, en ambos sectores políticos hay voces que no son escuchadas porque oficialismo y oposición se erigen como las dos únicas religiones fundamentalistas de esta revolución bolivariana. Tampoco es guardar silencio, es saber sobre qué debemos protestar y cómo hacerlo.
La estrategia del oficialismo es atizar el fuego de la división social entre pobres y ricos, entre el pueblo y la oligarquía, entre los que apoyan el proceso y quienes están en su contra, entre nosotros y ustedes. Hasta los momentos le ha funcionado porque la oposición cae en su juego. Sin embargo, la oposición se moviliza porque una decisión afecta intereses abstractos para la mayoría de la sociedad venezolana. Definir la "libertad de expresión" y llegar a un acuerdo es tan complejo como entender la palabra "pueblo".
Si algo preocupa de esta nueva etapa de enfrentamiento es el desgaste político que puede ocurrir entre ambos sectores. La oposición centra sus esfuerzos en intentar desgastar la popularidad del presidente en Venezuela y ante la comunidad internacional; pero, el oficialismo avanza su mal entendido socialismo, abarcando sectores tan básicos como la salud, la cultura o la educación. En estos momentos la oposición se ha concentrado en debatir el tema de la libertad de expresión, y es un tema de interés prioritario. No obstante, el ciudadano se preocupa por sus derechos básicos a la vivienda, a la educación, a la alimentación, a la seguridad... ¡Qué llamado de alerta nacional e internacional sería denunciar sistemáticamente, y protestar, con argumentos, con el mismo ímpetu, sobre las necesidades del país! En concreto, aquellas que después de varios años de gobierno militar, socialista y autoritario no han podido resolver. El oficialismo, siempre tendrá alguna de estas excusas... "la culpa es de la cuarta República...", "no nos dejan gobernar los oligarcas...". La siguiente no falla: "la culpa es de los Estados Unidos". ¿Cuál es la excusa de la oposición? ¿Y la del resto de los venezolanos independientes?
Educación ¿socialista?
Señalar que la educación en Venezuela está en crisis no es una novedad. Ocurría antes de la quinta república y sigue estando en crisis con la revolución bolivariana. Quizás, algunos hemos tenido la suerte de estar con docentes que se preocupaban por ofrecernos sus conocimientos, sus experiencias y sus testimonios; pero eso no ocurre en todos los casos. ¿Las razones? Pueden enumerarse varias, desde la ausencia de un sueldo digno hasta la falta de proyectos educativos que respondan a un proyecto de país.
La educación socialista que está por imponerse en el país, aunque en algunos de sus principios de carácter social podamos coincidir, no responde a un proyecto de país moderno y acorde con los tiempos que corren y aquellos por venir. Simplemente responderán a la necesidad de adoctrinar a quienes serán los futuros votantes, permitiendo mantener el sistema revolucionario, es decir, perpetuar a Hugo Chávez, bajo la apariencia de elecciones populares, en el poder. Tendrán que pasar algunos años para que los futuros jóvenes comprendan que no toda la revolución bolivariana era bonita.
Pero, quien asume el poder en nuestro país es quien impone las leyes. No tenemos una Asamblea Nacional plural. Debemos asumir que tendremos educación “socialista” al estilo del presidente. Si realmente algunos de los principios socialistas llegaran a ser parte de la educación no deberíamos tener en los próximos años el sistema de gobierno que tenemos. Pero ¿será realmente una educación basada en los principios del socialismo? Todo parece indicar que no.
En estos momentos, solamente es la familia quien puede ofrecer un espacio de equilibrio entre las informaciones que los niños y jóvenes van a recibir de las posturas radicales que están presentes en el país. Es probable que el propio sistema pretenda descalificar la educación ofrecida por los padres o por quienes pretendan contradecirle. Es necesario un equilibrio que le permita a los niños y jóvenes vivir plenamente su edad; sin tener que asumir el rol de marionetas del proceso revolucionario o de la oposición. La dignidad la tenemos que sembrar en el hogar si queremos que el futuro de nuestros jóvenes sea diferente.



