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Las prioridades de la revolución
El socialismo que se pretende instituir en Venezuela se ha olvidado de sus prioridades. Al menos, eso parece indicar cuando se habla del sector trabajo. Según datos del propio Instituto Nacional de Estadística ( www.ine.gov.ve ) en el mes de enero de 1999 la tasa de inactividad general fue del 31,8%. En el mismo mes de enero, pero de 2008, la tasa de inactividad fue del 36,5%. Si nos concentramos en las mujeres, en enero de 1999 la tasa de inactividad fue del 47%; en enero de 2008, la tasa fue del 51,3%. En resumen, hay más ciudadanos venezolanos sin trabajo. Es válido señalar que también la población aumentó; pero, en un gobierno revolucionario (al menos eso dice) estos datos son el reflejo de que han perdido las prioridades. Las prioridades de este gobierno son otras y eso es una realidad. El constante enfrentamiento con los gobiernos que no se rinden a las directrices de un socialismo con altas dosis de imperialismo. Es curioso, pero ¿era posible pensar en un socialismo más imperialista que el propio imperialismo? Estamos hablando del gobierno, no de las comunidades y la mayoría de los líderes de base que tienen claro cuales son los ejes fundamentales de una sociedad más justa y humana.
En las calles de nuestros barrios el desempleo, la inseguridad, la salud, la comida son prioridades. Nuestro sistema eléctrico nacional no pasaría un examen básico de seguridad ¿Me equivoco? En el gobierno, la prioridad es la inversión de los cerca de 241 millones de dólares para que el satélite “Simón Bolívar” esté en órbita; un símbolo de la revolución. Además, de la mano con China: ¿Será el nuevo modelo político que buscaran para los venezolanos? Sin embargo, para que no nos tachen de falta de visión, la idea del satélite no es un error. Estamos hablando de prioridades. La revolución se ha olvidado que hay ciudadanos que necesitan hacer grandes esfuerzos para subsistir en esta tierra.
Las prioridades del presidente es seguir en el poder. Mantener su status en un proceso que depende exclusivamente de la renta petrolera. Por eso, si es necesario dedicarle horas y horas (¿quién puede tener tanto tiempo libre?) al aumento de su ego personal será bienvenido. Siempre habrá, al igual que a Bush, quien le sonría sus frases, le ría sus gracias y le haga pleitesía para mantener también su cuota de poder. Sin embargo, queda la esperanza que existan socialistas revolucionarios en sus filas; pero, ¿puede alguien cuestionar el proceso aunque tenga razón? Sería su muerte política. Por otra parte, la oposición sigue dividida, sin norte establecido, dejando pasar el tiempo, volviendo a pensar en las elecciones... Un buen slogan sería: Venezuela, tierra de las elecciones permanentes. ¿Podrán algún día ser útiles para hacer un país más rico, más libre y con ganas de construir un mundo mejor? Hacen faltan vientos de cambio, nuevas estrategias y nuevas formas de construir una Venezuela diferente. Tantos años de poder de la revolución bolivariana no ha logrado alcanzar las expectativas de los venezolanos.
Víctor Manuel Pérez Martínez
La voz de Bolivia
Cuando las sociedades desean elevar su voz no hay otra opción que crear espacios para el diálogo sino las tensiones entre las clases pueden generar conflictos graves. Es probable que el gobierno de Evo Morales en Bolivia no tenga otro remedio que abrir canales de encuentro entre los actores políticos de su país; en concreto, en el Departamento de Santa Cruz. Pero, esa es la obligación de un gobierno democrático, en especial, si dice ser revolucionario.
Si el referéndum realizado en el Departamento de Santa Cruz para aprobar un Estatuto de Autonomía es constitucional o no, esto ha pasado a un segundo plano. Es un tema que les compete a los organismos de justicia bolivianos decidir. Sin embargo, el debate sobre la forma de gobernar la nación es el eje central de un proceso político que no termina de ser convincente. Evo Morales asumió que su gobierno es una revolución de los indígenas; otro sector del país, quiere evitar un movimiento que puede afectar sus intereses.
Las decisiones políticas de Evo Morales generaron un alto grado de conflictividad en un país donde las diferencias sociales son muy visibles. Algunos consideran que tan ilegítimo es la nueva constitución impuesta por el presidente como el estatuto de autonomía. No es un secreto que las clases más ricas no quieren perder, lo que consideran, son sus derechos adquiridos. Por otra parte, la clase más pobre han visto en su presidente una alternativa para mejorar su calidad de vida. La realidad social es compleja y se agravó más cuando el nuevo gobierno comenzó la aplicación de medidas populistas que ha logrado la simpatía de los más necesitados. La pregunta es, ¿son las medidas populistas las más adecuadas para sacar de la crisis y de la pobreza un país como Bolivia?
El concepto de “autonomía” es complejo porque hace referencia a gobiernos autonómicos con competencias en varias áreas, en las cuales, el gobierno central puede no tener un control directo. ¿Hasta dónde ciertas competencias deben ser exclusivas de las regiones? Pero, el problema central, es el económico. El Departamento de Santa Cruz es una de las regiones bolivianas donde la riqueza se ha concentrado en los últimos años y la posibilidad de administrar sus propios recursos es cuestionable en una idea de nación, en donde todas las regiones son parte de un mismo país.
Es probable que el Estatuto Autonómico tienda ser separatista y no tenga la base política para que realmente siga adelante; esto lo saben quienes propusieron el texto autonómico. Pero, un movimiento indigenista y populista al estilo de Evo Morales abrió grandes interrogantes sobre el estado de derecho, la propiedad privada o las relaciones entre los sectores económicos del país.
Los hechos que están ocurriendo en Bolivia no deberían ser ajenos a Latinoamérica. En la medida que existan divisiones y enfrentamiento social nuestra región no podrá encausar su energía en proyectos comunes que nos beneficien como sociedad.
Víctor Manuel Pérez Martínez
Otra vez Colombia
Cualquier estratega militar le recomendaría a Hugo Chávez que vaya cerrando frentes de batalla en el ámbito político. Al menos trato de minimizar el debate abierto con España (desde el año pasado) y cambiar de estrategia con Alemania. Sin embargo, encontró en Colombia la oportunidad para seguir manteniendo su discurso conflictivo y antinorteamericano. Pero, es una buena técnica para estar en los medios de comunicación social del mundo entero.
Si la información que está en el ordenador encontrado por Colombia es cierta, dudo que alguien se sorprenda. En definitiva, Venezuela comparte una gran frontera con Colombia y la guerrilla colombiana no es la primera vez que ha puesto en dificultades a nuestro país. Si existieron relaciones o no con las FARC ¿quién va a demostrarlo? Evidentemente el gobierno que las hayas tenido, sea cual sea, pretenderá ocultarlas. Es absurdo pensar que un gobierno va a expresar públicamente el apoyo a un grupo que mata, secuestra, extorsiona y ha mantenido en zozobra durante tantos años a una sociedad.
El gobierno de Hugo Chávez sabe perfectamente que el enfrentamiento con Colombia y con Estados Unidos le permite crear una cortina de humo que oculte los verdaderos problemas que afectan a Venezuela. En especial, cuando estamos en un proceso de campaña electoral constante y en donde, es factible, que el proceso revolucionario se vea debilitado por la conflictividad de intereses que hay entre sus propias filas. Hugo Chávez y algunos de sus seguidores ven, en una hipotética guerra con Colombia, una meta revolucionaria contra el imperio del Norte.
¿Quién apoyaría ese conflicto armado? Pero, ¿por qué vamos hacer una guerra? En una revolución democrática todos sus líderes deben estar sujetos a la ley. Por eso, los principales interesados en saber si la información que maneja Colombia es cierta o falsa deberían ser los propios integrantes de la revolución. Pero, no hay en Venezuela la libertad, ni la voluntad revolucionaria, de asumir una investigación sería y confiable en donde se cuestione a su líder. Al menos, por ahora. Esta situación la sabe el presidente.
¿Qué pasará cuando Hugo Chávez deje el poder y sea considerado un ciudadano más? No obstante, será muy difícil que Hugo Chávez deje el poder y especial si la oposición no asume un proyecto de país distinto al que tenemos.
Víctor Manuel Pérez Martínez



