Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2009.
Sobre Irán

Por Víctor Manuel Pérez Martínez
Irán es y seguirá siendo noticia. Los medios de comunicación social han desplegado recursos con el objetivo de informar sobre las supuestas irregularidades ocurridas en el proceso electoral y por las acciones que el gobierno y la oposición están asumiendo ante este conflicto interno. Pero, es de suponer que en el contexto actual de Irán la veracidad y la objetividad informativa son características muy complejas de mantener. Ante esta circunstancia, solamente el acceso a diferentes fuentes informativas nos permitirán tener una visión más plural de los hechos.
Dos perspectivas iniciales. En el ámbito del propio Irán, el Consejo de Guardianes (instancia responsable de valorar el proceso electoral) han identificado irregularidades aunque mantienen que no afectan los resultados finales. Es decir, Mahmud Ahmadineyad, el actual presidente tiene que asumir un gobierno enturbiado por los rumores de fraude ante una oposición abanderada por Mir Hosein Musaví que propone cambios en la vida política de Irán.
Los procesos políticos que han ocurrido en Irán solamente pueden ser analizados en el contexto de su realidad política y social. Es una cultura particular con valores propios. Si se llegara a producir cambios es porque sus ciudadanos están en la búsqueda de nuevas circunstancias que le permitan una sociedad más acorde a sus necesidades. Ahora bien, es una decisión que deben tomar los propios ciudadanos de Irán. Por otra parte, es un país estratégico en el contexto internacional por su ubicación en el Oriente Medio. Pero, también es clave por sus recursos, por las relaciones internacionales que ha establecido con otros países y en especial con América Latina. Aunque, el tema abierto más significativo para Europa y Estados Unidos es el uso de la energía nuclear.
En este contexto, ¿cuáles son los límites para que las opiniones de otros gobiernos sean considerados una intromisión? Apoyar sin restricciones al gobierno actual puede ser reconocer en alguna medida las irregularidades cometidas aunque, en este caso en particular, la estructura política del país establece la legalidad del proceso. Rechazarlo, es ignorar la capacidad de esa estructura política de solucionar sus problemas; y, mantenerse neutral, es ser un simple observador de una violencia política que puede aumentar y en la cuál, en los tiempos que corren, sería difícil ocultar.
Ahora bien, es sensato asumir que la comunidad internacional debe denunciar y protestar por la violencia y la defensa de los derechos humanos porque somos integrantes de una comunidad internacional, que aspira establecer parámetros de convivencia con la intención de promover la igualdad del hombre. En una sociedad globalizada son pocas las expresiones que pueden ser ignoradas a pesar del interés de ciertos sectores de silenciar a los medios de comunicación. En Irán se abre un nueva etapa política de interés internacional y su estabilidad política es esencial para la paz en la región.
Honduras: entre la paz y la violencia
Por Víctor Manuel Pérez Martínez / victor@vmperezm.com
Honduras se juega su futuro teniendo que decidir entre la democracia, la guerra civil, la dictadura o algún sistema político que permita la paz social, al menos en algún período de tiempo. Pero, detrás del conflicto hondureño está, de alguna manera representado, las características de la vida política de gran parte de las naciones latinoamericanas. Es decir, sistemas políticos débiles democráticamente, no por la realización de elecciones sino por la ausencia de ámbitos plurales de decisiones, opiniones y actuaciones políticas; la pobreza, que determina las esperanzas y las creencias de una sociedad; el control del mundo militar en las decisiones civiles; la influencia solapada de ideologías de extrema izquierda y de extrema derecha y, entre otros aspectos, la presencia en el poder de políticos que negocian con la política.
La tranquilidad centroamericana se ve empañada por una posible guerra civil; las amenazas militares; las sanciones de la OEA; el cuestionamiento prácticamente de todos los gobiernos que mantienen relaciones con Honduras; y, una suerte de incertidumbre que puede traer consecuencias políticas graves para la región porque, los hechos que ocurren en Honduras pueden ser un precedente en otros países.
¿Había razones para destituir a Manuel Zelaya? Ahora bien, ¿por qué no se respetó la legalidad y la constitucionalidad para su destitución por la vía democrática? En general, todos quienes promueven un golpe de estado lo defienden; pero, en cualquier caso, en el contexto de la vida política actual, es un hecho condenable para mantener la paz social y la convivencia internacional. Nadie justifica la actuación de Manual Zelaya en su gobierno; pero, no por eso, la fuerza militar y la violencia debe ser la salida a los problemas
Hoy las preguntas son: ¿A quién se debe apoyar? ¿Cómo relacionarse con un gobierno no electo a través de elecciones libres? ¿Cuáles son los objetivos de Roberto Micheletti? ¿Puede permitirse que la opción de los golpes de estado establezca la forma de alternancia en los gobiernos? Es un problema de los hondureños; pero, no podemos olvidar que las relaciones internacionales crean interacciones difíciles de evaluar a corto tiempo y que en los procesos políticos hay asuntos que el común de los mortales ignoramos.
La otra cara del caso de Honduras son los cambios de discursos que se han generado en algunos gobiernos de la región. Estados Unidos se ha mantenido expectante manteniendo su apoyo a la OEA; Hugo Chávez mencionó la posibilidad del uso de la Fuerza Armada; algunos obispos en Honduras asumen un rol político muy cuestionable en relación con lo que se espera de ellos… en definitiva, ¿quién dice la verdad? ¿Cuáles son los intereses políticos que están en juego en estos momentos? Sobre lo que no hay duda, al menos con los datos que manejamos, que un grupo de políticos hondureños ha desencadenado una crisis local con proyección internacional. Una crisis que podía haber tenido solución simplemente interesándose por sus ciudadanos y dejándolos manifestar libremente su opinión.



